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Full text of "Primera Semana Nacional de Defensa contra el cáncer: discursos y conferencias pronunciadas por radio del 14 al 21 de diciembre de 1930"

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PRIMERA SEMANA NACIONAL 


DEFENSA CONTRA EL CÁNCER 


PRESTIGIADA POR LA COMISION 
NACIONAL DEL CENTENARIO 


Discursos y conferencias 
pronunciadas por radio del 
14 al 21 de diciembre 
de 1930 



M O N T E V I D E O 
MC M XX X 




NOMINA DE LOS ORADORES 

Domingo , 14 a las 12 y 30, en la Estación Oficial „ 
C X 6: 

Ingeniero José Serrato 

Lunes, 15 a las 21, en la Estación Oficial, C X 6: 
Doctor Julio Etchepare 

Martes 16, a las 21, en la Estación Oficial, C X 6~ 
Profesor Carlos Butler 

Miércoles 17, a las 12 y 30, en la Radio Uruguay p 
C X 26: 

Doctor Alfonso C. Frangella 

A las 21, en la Estación Oficial, C X 6: 
Doctora Paulina Luisi 

Jueves 18, a las 12 y 30, en la Radio Montecarlo * 
C X 20: 

Doctor Guillermo Rodríguez Guerrero 


o — 



A las 21, en la Estación Oficial, G X 6: 

Doctor Ricardo Acosta 

Viernes 19, a las 20, en la Difusora Colón, G X 18: 
Profesor Carlos Butler 

A las 21, en la Radio Oficial, G X 0: 

Doctor Alfonso C. Frangella 

JSábado, 20 a las 12 y 30, en la Radio Uruguay , 
G X 34: 

Profesor Justo M. Alonso 
A las 17 y 30, en la Radio Uruguay, G X 26: 

• i 

Doctor Diego Martínez Olascoaga 

A las 21, en la Radio Oficial, G X 6: 

Doctor Guillermo Rodríguez Guerrero 

Domingo 21, a las 12 y 30, en la Estación Oficial , 
C X 6: 

Doctor Juan Andrés Cachón 

A las 21, en la Estación Oficial, G X 6: 

Doctor Eduardo J. Couture 


— 6 — 



Asociación Uruguaya 

OE 



Ordenanza I!’ 2b de U «másela Publica Nacional Personería Jn/idita de u de Ajusto de 1929 


EL 

MATA en a URUGUAY 

1.500 PERSONIS 
POR «NO 

CURADO 


SI es TRATADO en su COMIENZO 

VIGILENSE LOS PRIMEROS SINTOMAS 

Je »a> intimaciones indoloras Od senu. 
de ia> ulceraciones persistentes de la lengua o de los labios, 

A de ios pequeños (omores eolaneos qoe aumentan o se alteran, 

dr ios irasiomus digestivos persLSicnles. sobre lodo caaodo se acorn» 
|i| paoan de Jdelgazamicnio 

de ta aparición después de los tu anos de irregularidades buestinaks; 
de toda perdida anormal dr sangre 

CONSULTE A SU MEDICO 
SOMETASE A UN EXAMEN MINUCIOSO 

No Espere Que puede ser Demasiado Tarde 

En latería le cáncer el tiempo es las pe oro: El M 







DISCURSO INAUGURAL 

del 

Ingeniero José Serrato 

Comienza hoy la « Semana de Defensa contra el 
Cáncer », prestigiada por la Comisión Nacional det 
Centenario y organizada por la Asociación Urugua- 
ya de Lucha Contra el Cáncer, en cuyo nombre hablo. 

Durante ella se desarrollará una vasta obra de 
divulgación sobre los primeros síntomas de la en- 
fermedad, utilizándose, al efecto, todos los medios 
de difusión que el progreso actual proporciona y pone 
a nuestro alcance. 

Utilizaremos, pues, la prensa, la radiotelefonía r 
la cinematografía, los folletos y toda clase de pro- 
paganda para ilustrar en forma sencilla, a la masa del 
pueblo, sobre el problema y sus consecuencias y sobre 
los medios de defenderse. 

A todos los que cooperarán a esa obra, que es do 
amor y desinterés, presento el reconocimiento de la 
Asociación Uruguaya de Lucha Contra el Cáncer. 

No queremos alarmar, sino ilustrar; no nos pro- 
ponemos llevar la inquietud, sino la felicidad a los 
hogares; rechazamos la nota tétrica; lo que procura- 
mos con esta campaña de divulgación es hacer la 
luz, una mediana luz, si es posible, alrededor del 
palpitante tópico, nunca proyectar sombras sobre la 
vida y el bienestar de nuestros semejantes. 

Somos hombres que sentimos la vida y la amamos 
porque creemos que algo tenemos que hacer en ella; 


— 9 — 



mal podríamos, entonces, hacer otra cosa que no sea 
propender a dar a los hombres, a los padres y a las 
madres,, las más elementales nociones de algo que 
deben saber, precisamente, para que esos encantos 
de la vida no se alejen y desaparezcan. 

Pretendemos que todos estén igualmente armados 
para la lucha contra el cáncer, tanto el rico como el 
pobre, tanto el ilustrado como el que no ha podido 
cultivar su inteligencia ni ensanchar su cultura. A 
todos nos dirigimos. A todos queremos poner en 
posesión de los conocimientos primarios para la 
defensa. 

Así como las corporaciones públicas correspon- 
dientes están en el deber de hacerle al transeúnte las 
advertencias necesarias para que pueda cruzar con 
éxito la calzada o bajar de un tranvía, evitando que 
sea una víctima más del tráfico moderno, con su re- 
percusión en el amor de los suyos y en el hogar, sin 
que por ello nadie se considere de antemano aplastado 
por un auto o un tranvía, la Asociación Uruguaya 
de Lucha Contra el Cáncer estima que hace obra 
útil y necesaria, haciendo conocer a todos, hombres 
y mujeres, ricos y pobres, las nociones indispensables 
para poder cooperar a defenderse del mal que, en 
sus comienzos, es casi siempre una enfermedad local 
que puede y debe ser curada. 

Tenemos confianza en el resultado de nuestra 
acción. Creemos realizar una obra impersonal y 
nobilísima. Los escépticos, los egoístas, no caben 
dentro de nuestros cuadros; deben, pues, pasar a 
retaguardia. Les permitiremos, eso sí, que murmu- 
ren de nuestro optimismo, que es reflexivo y sereno, 
y no literario y de nuestra fé en el esfuerzo que de s - 
en volvemos. En cambio, les pedimos que no obstacu- 
licen nuestro camino porque carecen de la fuerza 
indispensable para la lucha. , 


— 10 — 



Nuestro propósito es de solidaridad social, franca 
amplia y libre, en beneficio de todos: de los que 
están enfermos, de los que pueden estarlo y aún de 
los que, y son los más, no lo estarán nunca. 

Todos están igualmente interesados en el resul- 
tado feliz de nuestra acción: unos, lo están directa- 
mente, por el bien que pueden recibir y se lo ofrece- 
mos sin limitación, y otros, lo están, indirectamente, 
por humanidad y por el bien de la República, ya 
que no pueden haber indiferentes frente a los gra- 
ves trastornos morales, sociales y materiales de tan 
-cruel dolencia. 

Nuestra labor no es técnica, no se refiere para nada 
al tratamiento del mal. Es meramente social y 
patriótica, de colaboración desinteresada con todas 
aquellos que dedican sus afanes y energías cientí- 
ficas en la lucha contra el flagelo. Hay en nuestra 
acción un gran contenido moral, ya que es tal la que 
tiende a aliviar el dolor del semejante, a hacerle 
más agradable y atrayente la vida y a mantener en 
plena función económico- social a seres que, por falta 
de conocimientos útiles para la defensa de la salud 
propia, podrían desaparecer. 

Nuestra misión es, pues, educadora y de asistencia. 
Procuramos, sobre todo, acercar al técnico el elemento 
humano. Sólo así, con una gran obra de divulgación, 
es que las organizaciones científicas y la ciencia misma 
no serán rodajes sin funciones que cumplir en lo que 
se refiere, especialmente con el pueblo, con la masa 
popular, carente de recursos, a veces sin cultura su- 
ficiente y siempre obligado a trabajar y producir 
para poder subsistir, lo que, necesariamente, le hace 
desatender el cuidado de su salud. 

Ün pensamiento firme guía nuestra acción: es 
humano, porque aspiramos a contribuir a aminorar 
los dolores ajenos, y es patriótico, porque procuramos 
que queden incorporados en Jas útiles actividades 


— 11 — 



de la vida elementos que representan valores eco- 
nómicos y culturales, indispensables al progreso y al 
bienestar de la República. 

Aspiramos, pues, y no creemos perseguir una 
quimera, a endulzar la vida de los que fatalmente 
deben sufrir; pero, queremos también, contribuir 
a que gocen ampliamente de todas sus atracciones 
aquellos que, estando enfermos a menudo sin saberlo, 
si atienden los consejos que les daremos en la Semana 
de lucha contra el Cáncer, se colocarán en condicio- 
nes de ser atendidos a tiempo, con ventajas, por los 
hombres de ciencia y por los institutos costeados 
por el Estado. 

De ahí nuestra activa propaganda para decir a 
todos, sin excepción alguna, que nuestra obra es de 
difusión de conocimientos elementales que todos 
deben poseer para defenderse del mal; pero, es tam- 
bién, nuestra obra, de cariño y de lucha en beneficie 
de los que sufren y de los que pueden sufrir, siempre, 
para aminorar o hacer desaparecer totalmente el 
sufrimiento y el mal y todas sus consecuencias. 

Todos tienen interés en oirnos; todos tienen in- 
terés en saber, y no olvidar, lo que vamos a decirles 
en la semana que empieza. Les proporcionaremos en 
la forma más elemental algunos conocimientos, — 
y son tantos los que debemos poseer en la vida — , 
para defenderse contra un mal que hace camino en 
la sociedad humana. La vida es lucha y, por eso, 
los que luchan son los únicos que descubren en ella 
y saben saborear los placeres superiores qpe contiene. 
Un esfuerzo útil es siempre indispensable para des- 
cubrir alguno de ellos. Poner al alcance de todos los 
principios esenciales para luchar con éxito contra 
algo que nos acecha es, pues, obra fundamental- 
mente humana. Sensatamente, nadie puede negar 
su importancia, ni nadie puede negarse a recibir 



las advertencias que han de permitirle salir triun- 
fante. 

A la realización de esos elevados móviles tiende 
la Semana de lucha contra el Cáncer, que se inaugura 
hoy con mis palabras. 


José Serrato. 


Diciembre 14 de 1930. 




CONFERENCIA 

del 

Doctor Julio Etchepare 

Invitado gentilmente a colaborar en la obra bené- 
fica y desinteresada que de un tiempo a esta parte 
realiza con éxito, institución tan prestigiosa como la 
Asociación Uruguaya de Lucha contra el Cáncer, 
he debido ocupar el puesto que se me señalaba en 
sus filas y desde entonces me he considerado obli- 
gado a prestarle mi concurso, no podría decir eficaz r 
pero sí, por lo menos, bien intencionado y decidido.. 


* 4 

* ’fi 

' En nombre de su Comisión de Relaciones Depar- 
tamentales, cúmpleme en esta oportunidad diri- 
girme primeramente a los respectivos Comités de 
la Asociación, significándoles nuestro reconocimiento 
por su cooperación efectiva, en el sentido de des- 
arrollar en las localidades correspondientes, y con- 
la debida amplitud, el plan de defensa que con nues- 
tros esforzados compañeros nos hemos propuesta 
llevar a feliz término; van especialmente también 
dirigidas nuestras palabras al Cuerpo médico dé- 
los departamentos del litoral e interior de la Repú- 
blica y, en general, a todas las personas en ellos 
radicados, que simpatizan, que contribuyen de- 
una u otra manera a la ejecución de la noble 
finalidad que persigue nuestra Asociación, y a quienes 


— 15 — 



nos complace vivamente, en estos momentos, tras- 
mitir las expresiones de nuestra más sincera gratitud. 

* 

* * 

¡ El Cáncer ! . . . ¿ quién podría hoy negar que 
estamos frente a uno de los grandes flagelos sociales, 
que, con la tuberculosis y la sífilis, comparte el 
triste privilegio, como se ha dicho, de diezmar la 
población de todos los países ? ÍTo es este el momento 
de exhibir ante el público sus respectivas « listas 
negras », para comprobar quien aventaja a quien 
en el número de sus víctimas; debe bastarnos saber, 
que la importancia del cáncer es en realidad consi- 
derable, aunque su frecuencia no sea tanta como la 
de la tuberculosis, y recordar que esa maligna enfer- 
medad se presenta habitualmente con caracteres 
que la hacen destacar de las demás, no sólo por el 
misterio desconcertante que envuelve aún su origen, 
sino por la forma solapada con que muchas veces 
hiere el organismo humano y por la manifiesta cruel- 
dad con que procede cuando no se la descubre a 
tiempo y se la trata con los recursos poderosos que 
la ciencia ha puesto a nuestro alcance. 

* 

* * 

Problema de los más angustiosos es para nosotros 
el 'problema del cáncer , decía Gustavo Eoussy; an- 
gustioso tanto para el clínico cuando trata de des- 
cubrir los primeros signos del cáncer para establecer 
el diagnóstico precoz, como para el biólogo cuando 
quiere escrutar el mecanismo íntimo del fenómeno 
de la canceriz ación, como también para el médico 
cuando pone su mayor empeño en la curación del 
cáncer. 

El problema del cáncer ha adquirido tal impor- 
tancia, que se ha transformado en un nroblema mun- 


— 16 — 



dial; interesa actualmente, decía el mismo Roussy, 
no sólo al médico, sino también al higienista, al soció- 
logo, en una palabra a todos los estudiosos que desean 
conocer las cosas de la vida y las múltiples causas 
que pueden turbas* el ritmo normal de la existencia. 

/ 

* 

* * 

Los grandes flagelos sociales cuyo desarrollo 
compromete el más preciado de los valores, el capital 
humano , han tenido hasta cierto punto, la virtud de 
provocar el acercamiento de los hombres de buena 
voluntad, para oponerse a su avance destructor, 
instituyendo sólidamente la defensa común, con los 
diferentes medios que la ciencia ha proclamado 
más eficaces y de más recomendable ejecución. 

La Asociación de que formamos parte, se ha preo- 
cupado no solamente de hacer efectiva la lucha contra 
el Cáncer intensificando la campaña de educación 
del pueblo, por los diferentes medios considerados 
«n la actualidad como más apropiados, sino también 
ha tratado de organizar con los recursos disponibles, 
un Servicio público gratuito para establecer, con el 
concurso del Instituto de Radiología, el diagnóstico 
precoz de esa enfermedad y contribuir a la vez a ins- 
tituir el tratamiento correcto de la misma, en la propia 
localidad o en nuestra capital, si las circunstancias 
así lo exigían. 

Quienes se han destacado en la lucha contra el 
cáncer, han puesto especial cuidado en demostrar 
la importancia incuestionable de esos grandes fac- 
tores, para alcanzar positivos beneficios. 

Un Comité de distinguidas damas coopera noble 
y decididamente a los fines fundamentales de la 
Asociación. 


* 

* * 


— 17 — 



El resultado de la organización de esa campaña 
se ha hecho ya sentir, impresionando favorablemente 
las primeras victorias alcanzadas, no sólo del punto 
de vista del aumento progresivo de concurrencia de 
enfermos al Instituto de Radiología, para atenderse 
debidamente, sino también respecto al número de 
aquellos que se presentaron tan pronto como no- 
taron su mal, o por lo menos que no dejaron pasar, 
como antes, mucho tiempo, para acudir a someterse 
a un tratamiento adecuado. 

Si no se hubieran conseguido otros éxitos, esas 
comprobaciones hablarían inequívocamente, para 
demostrar por una parte la eficacia de su propa- 
ganda y por otra la clara comprensión del público 
acerca del alcance de esa su obra meritoria, noble- 
mente inspirada, y por qué no decirlo, puesta en 
práctica con todo el altruismo que caracteriza a las 
instituciones de beneficencia del País que, como la 
nuestra, enarbolan la insignia de una cruzada re- 
dentora. 


* 

* * 


Se ha invocado alguna vez, el misterio o la .obs- 
curidad que aún reina sobre el origen del Cáncer, 
para restarle importancia a los descubrimientos 
que en el entretanto pudieran realizarse en materia 
de preservación y cura de esa enfermedad, pero tal 
vez olvidaran los que tales opiniones han emitido, 
la observación de que no obstante la indiscutible 
ventaja del conocimiento del agente causal de una 
enfermedad determinada, no podría afirmarse que 
sea absolutamente indispensable ese conocimiento 
para alcanzar una u otra finalidad. 


— 1S — 



Bastaría citar entre otros ejemplos, lo que ha ocu- 
rrido con dos enfermedades, la viruela y la sífilis: no 
fpé necesario conocer el germen de la viruela ( que no 
ha sido aún identificado ) para que Jenner, en el 
año 1797, descubriera la vacuna , preservativo mara- 
villoso que transforma temporariamente al organismo 
humano en un medio refractario al desarrollo do 
esa grave enfermedad. 

También todos recordamos que la sífilis era una 
afección curable, antes de que el agente patógeno de 
esa enfermedad, fuera descubierto por Schaudinn 
y Hoffman, en 1905; el valor del clásico tratamiento 
mercurial estaba perfectamente comprobado antes 
de esa época. 

No hemos querido con esto decir que creemos que 
el cáncer pueda ser una enfermedad trasmisible, 
de origen infeccioso o parasitario, sino simplemente 
hacer notar que la circunstancia de ignorarse la 
causa esencial que lo produce, no justificaba en 
manera alguna, la creencia desalentadora, de que 
mientras durara esa situación, no sería posible des- 
cubrir el medio de preservarnos de esa enfermedad 
o de obtener su curación. 

Podríamos agregar, a mayor abundamiento, que 
antes de que las investigaciones científicas descu- 
brieran las vitaminas y. sus relaciones de causalidad 
con el escorbuto, ciertas formas de beii-beri, el ra- 
quitismo infantil y otras afecciones, por carencia o 
insuficiencia de aquellas sustancias en la alimenta- 
ción o por su falta de aprovechamiento en el orga- 
nismo, se conocían medios prácticos, experimentados, 
de prevenir o curar dichas afecciones. 

* 

* * 


Mientras permanece oculta esa primera causa, 
día a día van conociéndose mejor las condiciones 



que favorecen la aparición de dicha enfermedad, 
no sólo en cuanto corresponde a los cánceres exte- 
riores sino también las relativas a los internos o 
cánceres viscerales. 

Más aún, las investigaciones hechas pacientemente 
por numerosos hombres de ciencia, desde hace ya 
varios años, han permitido comprobar la existencia 
de enfermedades o lesiones que parecen predisponer 
al desarrollo de tumores malignos. 

lío solamente se han reunido numerosas e impor- 
tantes observaciones sobre la expresada predispo- 
sición local a los tumores, sino que también poco a 
poco ha ido ensanchándose el campo de las compro- 
baciones relativas a ciertos signos, que precederían 
la aparición del cáncer y que caracterizarían esos 
estados — preparatorios o evolutivos — que han sido 
llamados precancerosos. 

El conocimiento de esos estados precancerosos, 
a medida que vaya perfeccionándose, valorizará 
cada vez más la importancia de su verificación en 
la práctica profesional, tanto del punto de vista del 
diagnóstico de aquella enfermedad, como también 
del tratamiento a seguirse, para combatir su desen- 
volvimiento ulterior. 

lisos resultados parecerían anunciar la llegada 
de un nuevo día, de grandes esperanzas, para todos 
los que ansian o luchan por encontrar soluciones 
definitivas y satisfactorias al problema apasionante 
del cáncer. 


Dos premios de relativa importancia han sido ins- 
tituidos por la Asociación Uruguaya de Lucha Contra 
«1 Cáncer, uno de ellos donado por un compatriota 
generoso, radicado en la Argentina, el Sr. Constancio 
C. Vigil, con el propósito de estimular las investi- 


— 20 — 



gaciones científicas relativas a las principales fases 
del problema del cáncer. Existe ya en nuestro País 
un grupo de hombres de estudio, de abnegados y 
valientes trabajadores de laboratorio, capacitados 
para realizar obras de aliento; todos podemos y 
debemos ayudarlos ¿ por qué no ha de conquistar el 
Uruguay el triunfo ansiado en esta porfiada bús- 
queda ? ¿ por qué no ofrecer a esos hombres alicientes 
estimables, en compensación de sus continuados 
sacrificios, cuyos resultados, pueden dar gloria al 
País y coptribuir poderosamente al bienestar y pro- 
longación de la vida humana ? 

♦ 

* sje 


El esclarecido profesor Regaud, en una de susjmag-l 
níficas conferencias pronunciadas recientemente en 
el Instituto de Fisiología de nuestra Facultad de 
Medicina, con fundadas razones afirmó el concepto 
confortante que teníamos sobre desarrollo del cán- 
cer y su curabilidad. 

En el momento actual, a pesar de las discusiones 
un tanto apasiónadas de algunos hombres de ciencia, 
podemos aceptar como verdadera la noción trasmi- 
tida al público, de que el cáncer en su comienzo y 
durante un tiempo variable, es una enfermedad local 
y como tal, posible de hacer desaparecer durante ese 
período, mediante la aplicación de un tratamiento , 
apropiado local , también. Después de oir a aquel 
destacado maestro, debemos sentir robustecida la 
confianza que abrigábamos, sobre ese carácter par- 
ticular del cáncer y sobre la eficacia del resultado de 
ciertos agentes terapéuticos empleados bajo la di- 
rección de manos expertas. 

La cirugía, los rayos X, el radio , han quebrado el 
« dogma de la incurabilidad » del cáncer. Forman ya 
legiones numerosas los enfermos de esa clase, curados 


— 21 — 



en todas^partes, con su intervención. Podemos hoy 
decir que- es una hermosa realidad la afirmación de 
los doctores Berg'onié y Roussy, cuando expresaban 
hace ya algunos años, en uno de sus trabajos, que el 
cáncer tratado a tiempo , era susceptible de curación 
y podría agregarse, de curación definitiva. 

En la actualidad, pues, no podría decirse con razón, 
que estamos desarmados frente al peligro del cáncer; 
precisamente por ello es que debemos pensar en la 
organización de nuestra defensa, que para ser real 
y eficaz, necesita en primer término de la cooperación 
del público , convenientemente preparado, de modo 
a que cada cual vigile su propia salud, conozca cuales 
son las causas que pueden favorecer o predisponer a 
dicha enfermedad y procure prevenirlas; se instruya 
de igual modo, sobre cuales pueden ser sus primeras 
manifestaciones, las más comunes, para tratar de 
consultar, a su debido tiempo, con el médico de su 
confianza y seguir los consejos o indicaciones que 
pudiera éste darle. 

Hemos señalado recientemente, la importancia que 
para el descubrimiento del cáncer tiene la educación 
del pueblo, haciendo resaltar a la vez,' el valor indis- 
cutible de las investigaciones médicas correspondientes; 
creemos innecesario insistir sobre el particular. 

* 


En un discurso memorable pronunciado en París 
al inaugurarse las sesiones de un Congreso Interna- 
cional del Cáncer, por el Ministro entonces de Ins- 
trucción Pública, Presidente actual de la República 
Francesa, M. Doumergue, dirigiéndose a la asamblea 
allí reunida, proclamaba la necesidad de que el pú- 
blico en general y de modo particular los enfermos, 
fuesen los mejores auxiliares de los médicos en la 
lucha emprendida por éstos contra la enfermedad, 



■cualquiera que ella fuere, pero que esa necesidad 
era aún más imperiosa cuando se trataba de una enfer- 
medad tan peligrosa y tan mal conocida como el 
Cáncer, a la que tanto suele temerse, al punto de 
que a menudo el propio enfermo resulta ser el más 
obstinado en no querer reconocerla .... 

De cuántas muertes, preguntaba, no ha sido cul- 
pable ese propósito deliberado de ignorar o ese temor 
-de saber ? . . . 

; Cuántas afecciones tomadas al principio, habrían 
podido curar ! . . . . 

Esas palabras no deberían olvidarse, sobre todo 
en cuestiones de cáncer ! El conocimiento de las 
nociones apropiadas, que, repetidamente, se han 
hecho públicas en nuestro País, como bien lo dijo 
aquel eminente estadista en igual ocasión, darán a 
los que vacilan, la voluntad de cuidarse y la esperanza 
■de curar. 


Julio Etchepare. 


Diciembre 15 de 1930. 




PRIMERA CONFERENCIA 

del 

Profesor Carlos Butler 

Estimados oyentes: 747 ! 

El Comité Ejecutivo de la Asociación Urugua- 
ya de Lucha Contra el Cáncer, que preside el 
ilustre compatriota Ing. José Serrato, y del cuál for- 
man parte distinguidos elementos de nuestra So- 
ciedad, que han sabido anteponer a los halagos del 
descanso, la noble actividad por la salud y el bienestar 
social, — ha programado por primera vez en nuestro 
País la Semana del Cáncer con la eficaz colaboración 
de la Comisión N. del Centenario, y me ha desig- 
nado para ocupar hoy esta tribuna. 

Cuanto mayor sea el número de los elementos que, 
formando parte de una sociedad, conozcan cómo se 
producen los desarreglos funcionales y las altera- 
ciones físicas en el organismo humano, y cuanto mayor 
sea el número de los que sepan el modo de evitarlos, 
más nos acercaremos a la suprema belleza que con- 
siste en el máximun de capacidad física, moral e 
intelectual de las colectividades. 

Por consiguiente, hacer conocer del público cuáles 
son los males a que está expuesto, cuáles son los ene- 
migos que lo acechan en el camino de la vida; dónde, 
cómo y cuándo aparecen, cuál es el medio de evitarlos 
y hacerlos desaparecer y aminorar sus funestas con- 
secuencias, es hacer obra doblemente útil: porque 


25 — 



es obra (le cultura y porque es obra de mejoramiento 
de la salud y vigor de la raza. 

Xo es mi propósito hacer aquí una conferencia doc- 
trinaria, de fondo científico difícil de alcanzar por 
la generalidad de los que tienen la benevolencia de 
escucharme, — nó, mi propósito es realizar una breve 
conversación sobre un tema que actualmente a todos 
nos preocupa, presentándolo con la mayor sencillez 
y claridad posible, de modo a no fatigar vuestra 
atención. 

El « Problema del Cáncer » es hoy, como lo era 
ayer, una de las preocupaciones dominantes de los 
médicos y de los biologistas. La multitud de inves- 
tigaciones realizadas desde hace siglos j)or los sabios 
del mundo entero no han podido, en efecto, aportar 
hasta ahora una solución definitiva a este difícil 
problema. 

La frecuencia y la gravedad del cáncer, la impor- 
tancia de su morbosidad v mortalidad, lo colocan 
entre los grandes flagelos que atacan a la Humanidad, 
al lado de la tuberculosis, de la sífilis y del alcoho- 
lismo. Xo olvidemos, en efecto,' que en nuestro País 
mueren anualmente mas de 1.400 personas por esa 
enfermedad, es decir, una cada seis horas; que en 
Bélgica fallecen 10.000, en Francia 40.000, en In- 
glaterra 45.000, en Estados Unidos 100.000 y en el 
mundo civilizado más de 500.000. Pen emos en la 
espantosa hecatombe de la gran guerra y comparemos 
la mortandad hecha en ella por las máquinas de 
destrucción y las pérdidas sufridas por la Humanidad 
en el mismo tiempo y veremos que no es tan grande 
la diferencia, veremos que los Estados Unidos per- 
dieron, en ese lapso de la guerra, más hombres por 
el Cáncer que en los sangrientos y mortíferos com- 
bates que sustuvieron. 

En nuestro País, el valor de las vidas perdidas 
anualmente, calculando la vida de cada persona, 



según ya -se ha establecido, en $ 5.000, asciende 
a la enorme suma de $ 7.500.000. 

La mortalidad por cáncer, en las personas' de más 
de 40 años, ocupa en las estadísticas el primer lugar, 
y a partir de esa edad una persona sobre 7 puede 
ser atacada por esa enfermedad. 

A pesar de los errores que pueden tener las esta- 
dísticas, es evidente que, por lo menos, el número 
de casos diagnosticados de cáncer en nuestro País 
va en aumento. Mientras en el año 1893 morían 
346 personas por esa afección, en el año 1928 han 
muerto 1.450 por esa misma causa y mientras la 
población ha aumentado en un 57 %, y la mortalidad 
general en un 30 %, la mortalidad por cáncer acusa 
un aumento de 74 %. 

Buscando las causas de esas cifras elevadas de 
mortalidad por cáncer en el Uruguay, en las historias 
clínicas de los miles de enfermos que se ha asistido 
y se asisten en el Instituto de Radiología, hemos 
encontrado una de las causas que explican la im- 
portancia de esas pérdidas que tanto significan para 
la riqueza nacional y que con tanta indiferencia han 
sido miradas hasta ahora. En esas historias vemos 
que, hasta el año 1927, el tiempo que han dejado trans- 
currir los enfermos de cáncer para consultar un médico 
por primera vez, ha sido de más de 6 meses para el 
80 % de los mismos, que el 19 % ha dejado pasar 
más de 3 meses y que sólo el 1 % ha dejado transcu- 
rrir un mes. Esos porcentajes, que tan poco hablan 
en favor de la cultura de un pueblo, han sido mejora- 
dos últimamente por la persistente y meritoria obra 
de la Asociación Uruguaya de Lucha Contra el Cáncer 
que, con su propaganda, ha reducido la cifra de 80 % 
de personas que consultan por primera vez con más 
de seis meses de enfermedad a la de 57 % y ha ele- 
vado el 1 % de los que consultan con más de un mes 
a 18 %. Sin embargo, todavía estamos muy lejos de 


— 27 



haber conseguido todo lo que esa campaña educadora, 
todo lo que la acción bien orientada, sostenida y des- 
interesada de los que se preocupan realmente del 
bienestar y riqueza nacional podrá conseguir. 

Pero para ello habrá que luchar también contra 
ciertos prejuicios todavía muy arraigados en la mente 
popular, contra los prejuicios de la herencia, de la 
contagiosidad y de la incurabilidad del cáncer, que 
tantas veces detienen a los enfermos a consultar a 
tiempo, cuando su mal es todavía curable, y que tantas 
víctimas ocasionan por llegar éstas tarde al trata- 
miento tan a menudo salvador, cuando es hecho pre- 
coz y correctamente. 

Cuántas veces oímos decir que el Cáncer es una 
enfermedad hereditaria, que el hecho de haberla 
tenido les ascendientes constituye una amenaza per- 
manente para los que tienen esos antecedentes y 
que, por lo tanto, es inútil querer evitarla. Estas 
ideas fatalistas hacen mirar con indiferencia los con- 
sejos profilácticos que se pregonan y hacen aumentar 
el número de los atacados por ese flagelo. El Cáncer 
en si mismo no se hereda- Lo que puede recibirse 
de los ascendientes es una predisposición del terreno, 
a la cual es necesario que nosotros agreguemos una 
o varias de las causas que favorecen la aparición 
del cáncer para que éste aparezca: la irritaciones 
continuadas físicas, químicas o parasitarias. 

El prejuicio de la contagiosidad es aún más arrai- 
gado y corriente. Los casos que se han citado en su 
apoyo carecen de valor científico y no han servido 
más que para hacer mal, para hacer creer a esos en- 
fermos que son seres peligrosos, temibles para quie- 
nes lo rodean, y para ser ocultado ese supuesto pe- 
ligro a los demás y retardar así el momento de co- 
menzar un tratamiento que los puede salvar. 

Es posible que las conquistas realizadas por el gran 
Pasteur, haciéndonos conocer la importancia que 


— 28 — 



tienen los micro-organismos en la aparición y des- 
arrollo de numerosas enfermedades, haya influido 
para que se considerara, de una manera simplista, 
al cáncer producido por esa causa. Pero las investi- 
gaciones científicas más serias no han podido encon- 
trar ese agente infeccioso y los innumerables trabajos 
de medicina experimental demuestran todo lo con- 
trario, como no ha sido posible encontrar jamás en 
el numeroso personal que atiende a esos enfermos 
un caso probado de contagio. 

El prejuicio de la incurabilidad del cáncer ha hecho 
también aumentar el número de sus víctimas, por- 
que ha hecho abordar el problema del cáncer con 
alma de vencidos, porque ha paralizado durante 
mucho tiempo todo esfuerzo para llegar a su curación. 
Pero al largo período de desaliento producido por 
esa creencia, que ha durado siglos, ha seguido una 
época de gran actividad en la terapéutica anti- 
cancerosa, animada por felices resultados ya obte- 
nidos y por los que es posible obtener. Son numerosos 
los trabajos publicados que demuestran la cantidad 
de curaciones hechas. Nuestras observaciones sobre 
casos tratados, comprendidas todas las localizaciones 
y todos los grados del mal, nos dan un porcentaje 
de curación de 36 %. Pero, aun más, un trabajo re- 
ciente del Profesor Doderleiny del Dr. Voltz, da para 
los casos inoperables y hasta hace poco incurables 
de cáncer de la matriz, un porcentaje de 15 % de 
curaciones. 

La idea errónea de que no era posible hacer algo 
contra el cáncer es la que ha detenido y detiene a 
muchos a someterse al tratamiento que puede 
arrancarlos a una muerte segura. Es, tal vez, lo que 
nos ha restado todo el apoyo que ese grave problema 
merecía. Parecería que ese falso concepto de impo- 
tencia y el temor hubieran paralizado, hubieran hecho 
enmudecer y hubieran condenado a la inacción a los 


— 29 — 



encargados de facilitar todo los medios para realizar 
la lucha integral contra el Cáncer, como si callando, 
no mencionando el mal y no ocupándose de él, el 
mal no existiera o existiera menos. Pero, actualmente, 
siendo posible llegar a esa cura en un buen porcentaje 
de casos, cuando esos recursos de la ciencia son em- 
pleados correctamente y a tiempo, esa inacción 
funesta debe ser reemplazada por una lucha tenaz 
y bien organizada, con todos los elementos necesarios, 
contra el terrible enemigo que nos acecha por todas 
partes. 

Para que esa lucha sea eficaz necesitamos el apoyo 
del pueblo y de las autoridades: del pueblo siguiendo 
los consejos que a diario se le dan sobre profilaxia 
y tratamiento precoz del cáncer, y de las autori : 
dades para que faciliten los recursos con qqe hacer 
el estudio, la profilaxia y el tratamiento de esa enfer- 
medad como es debido. Para que el Uruguay ocupe 
el lugar (pie le corresponde en esta materia, para 
(pie nuestro País no siga perdiendo 1.500 personas 
por año, para que nuestro País no siga perdiendo 
anualmente la enorme suma de 7.500'.000 pesos que 
es lo que valen las 1.500 vidas que nos lleva el Cáncer 
en un año, sólo pedimos al Parlamento una cantidad 
anual equivalente al valor de solo 15 vidas y con esa 
cantidad podremos salvar muchas más, podremos 
ahorrar muchos valores efectivos para la riqueza 
nacional, podremos ahorrar muchos dolores y muchas 
lágrimas ... 

Pero, para que en la lucha contra el Cáncer se 
puedan obtener buenos resultados no basta tener 
los medios con que tratarlo correctamente. Es nece- 
sario que el público sepa evitar las causas que pro- 
ducen el cáncer y que concurra al médico cuando 
abrigue la menor sospecha de que pueda tenerlo. 
Es necesario que tenga siempre presente las verda- 
des siguientes: 


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1 . ° — Que el cáncer se desarrolla insidiosamente 
en su comienzo y que generalmente no se acompaña 
de dolores; cuando aparecen trastornos evidentes 
su extensión puede ser considerable. Es por esta 
causa que muchos cancerosos son incurables. 

2. ° Que el Cáncer, en su principio, es una lesión 
pequeña y local y que cuando se trata en ese momento 
puede ser radical y definitivamente curado. Es excep- 
cional que un mismo enfermo sea sucesivamente 
atacado de varios tumores diferentes. 

3. ° Que el Cáncer puede atacar todos los órganos 
y todas las partes del cuerpo: piel, lengua, esófago, 
estómago, intestino, laringe, pulmón . . . 

4. ° — Que puede presentarse bajo las formas más 
diversas. La.s más frecuentes son: o una induración 
( tumor ) que aumenta de volumen, o una ulceración 
que no se cura. En la mayoría de los casos no existen 
dolores que indiquen al enfermo la existencia de la 
enfermedad. Si el tumor es accesible se puede sacar 
un pequeño fragmento, con anestesia local, sin dolor 
ni inconveniente para el enfermo. Ese pequeño frag- 
mento, examinado al microscopio, permitirá deter- 
minar si el tumor es benigno y sin peligro o maligno 
y canceroso. Ese examen dará también indicaciones 
importantes sobre el tratamiento que se deberá 
seguir. 

El público debe desconfiar de los remedios cuya 
virtudes se pregonan por reclames en los diarios y 
revistas, y no exponer su vida confiándola a charla- 
tanes tan incapaces de diagnosticar el cáncer como 
de curarlo. No debe perder tiempo ensayando reme- 
dios caseros o medicamentos aconsejados por per- 
sonas profanas. Debe prestar atención a los hechos 
siguientes e inmediatamente después de haberlos 
constatado, consultar a un médico o concurrir a la. 
policlínica del Instituto de Radiología: 


— 31 



Tumor que aparece sobre o bajo la piel y continúa 
aumentando de volumen o se ulcera. 

Ulceración de la lengua, de los labios, de la piel, 
que demora en cicatrizar. 

Durezas no dolorosas del seno. Pérdidas de liquido 
por el mamelón, fuera del embarazo o de la crianza. 

Pérdidas de sangre en la mujer, fuera de sus épocas, 
o después que éstas han desaparecido por la edad, 
o pérdidas resistentes a los cuidados de higiene de 
uso corriente. 

Dificultad para el pasaje de los alimentos sólidos. 
Trastornos ‘gástricos persistentes y acompañados 
de adelgazamiento rápido. 

Constipación y pérdidas de sangre intestinales. 

Todos esos signos adquieren una importancia 
particular después de los 40 años. El cáncer es, sobre 
todo, una enfermedad de la edad madura. Sin embargo, 
existen formas especiales en la niñez y en la juventud. 

Los cánceres propios de la mujer: 

Seno y cuello de la matriz, son muy frecuentes, 
per.o pueden curarse fácilmente cuando se toman en 
su comienzo. Por consiguiente las señoras no deben 
dudar en someterse a un examen completo cuando 
tengan la menor sospecha de una lesión maligna. 
No deben esperar porque pueden llegar tarde. La 
timidez, una falsa vergüenza, un pudor injustifi- 
cado para prestarse a un examen, pueden costarle la 
vida. 

Por esa timidez, por esa desidia o por ese pudor 
son muchos los enfermos que llegan cuando sus males 
son incurables. 

Otras veces se llega tarde porque se pierde lamen- 
tablemente el tiempo ensayando tal o cual trata- 
miento, que no hace más que disminuir las posibi- 
lidades de una cura que, en el período inicial, en la 
faz local del cáncer, es casi segura. 


— 32 — 



Con un diagnóstico precoz, con un tratamiento 
precoz y correcto, hecho por manos expertas con los 
recursos que hoy nos brinda la ciencia, la mayoría 
de los casos de Cáncer debe curarse. 

r! Qué es lo que debe hacer el público para evitar 
la aparición del Cáncer y Las personas que -no deseen 
favorecer el desarrollo de esa enfermedad deben 
evitar las irritaciones prolongadas, o irritaciones 
crónicas, de cualquier naturaleza que ellas sean: 
deben ser perfectamente limpias, en toda la super- 
ficie exterior e interior del cuerpo: deben cuidar 
particularmente todos los orificios y rincones de la 
piel; no ingerir alimentos calientes, irritantes o mal 
masticados; abstenerse en lo posible de comer le- 
gumbres crudas por la posibilidad de que éstas con- 
tengan parásitos capaces de irritar el tubo digestivo; 
abstenerse del alcohol, de fumar y de chicar tabaco; 
evitar el decaimiento de la resistencia vital por el 
abuso de las fuerzas físicas, por los trastornos mora- 
les o por los vicios; desconfiar de las enfermedades 
parasitarias o microbianas de carácter crónico. 

ZSo descuidar esos consejos que no tienen otro 
objeto que instruiros para el mal. No buscamos in- 
quietar a la sociedad sino llevarle los conocimientos 
que la hagan más sana y más feliz. En nombre de los 
que se fueron, en nombre de los que sufren o puedan 
sufrir, colaborad en esa obra impersonal, humanitaria 
y patriótica aportando vuestro concurso para el 
bien de todos. 


Carlos Butler 


Diciembre 16 de 1930. 




PRIMERA CONFERENCIA 

del 

Doctor Altonso C. Frangella 

La Asociación Uruguaya de Lucha contra el 
Cáncer, benemérita institución que todos conocen 
y cuyo objeto es el mayor desenvolvimiento y efi- 
cacia de la acción social en la lucha contra el terrible 
flagelo, me ha conferido la misión de dirigirles la 
palabra por esta prestigiosa « broadcasting » que 
gentilmente se presta. Se suma así un número al 
programa trazado por aquella Institución en el 
ciclo de conferencias que se están desarrollando en 
esta semana llamada de « defensa contra el cáncer » 
y que se realiza bajo el patrocinio de la Comisión 
Nacional del Centenario. 

Nos proponemos hoy hablar brevemente sobre el 
tratamiento del cáncer por las radiaciones, esos mara- 
villosos agentes físicos cuya aplicación data apenas 
de algunos años y cuyos resultados, sin embargo : sor- 
prenden cada vez más. 

Desde que existen las ciencias, una de sus ramas, 
la medicina, ha velado siempre alerta como el centi- 
nela avanzado, por el bien supremo: la salud. Ya 
sea con descubrimientos propios, ya sea utilizando 
el progreso que fatalmente se produce en los otros 
órdenes del conocimiento, en la consecución dé aquel 
fin ha gastado sus más generosos esfuerzos. Y así 
vemos que las trascendentales conquistas de la ñsica 
de estos últimos tiempos que han marcado el siglo 


35 — 



con caracteres indelebles, son racionalmente aplicadas 
al arte de curar y particularmente al tratamiento 
del cáncer. 

Fué necesario el advenimiento de esta fecunda 
era del saber, para poder atacar a fondo la misteriosa 
causa que' produce el cáncer. 

Al recorrer la historia, en la interminable evolución 
de los conocimientos, siglo tras siglo, los investi- 
gadores se ocuparon, con férreo tesón, de resolver 
tan monumental incógnita, pero a pesar de los angus- 
tiosos llamados de la humanidad, el problema, com- 
pletamente abstruso, permaneció siempre sin solución. 
Al decir del eminente canceró!, go francés Thomas, 
el cáncer es la esfinge que se ha levantado eterna- 
mente inmóvil y muda, pero parece ahora, que sus 
párpados se entreabren y sus labios dejan percibir 
tenuemente un balbuceo para revelar su secreto bajo 
la presión gigantesca de los asaltos que contra ella 
se llevan de todos los lados. 

Las radiaciones son las que han hecho extremecer 
la esfinge; ellas con su poder y sus propiedades, for- 
jaron una nueva aurora que agrandándose con el 
perfeccionamiento, han de traducirse por el aleja- 
miento de las miserias, el dolor y la muerte. 

¿ Qué son las radiaciones ? 

A principios del siglo XVIII el genio de Xewton 
impone al mundo científico la célebre teoría de la emi- 
sión, pretensión que supone que un foco luminoso 
para alumbrar se disgregaría en partículas pequeñí- 
simas, proyectadas en todas direcciones, animadas de 
velocidades enormes y al herir ^nuestros ojos esas 
partículas producirían la luz. De consiguiente la 
luz sería una emisión o irradiación. Pero por el año 
1690 Huygen y Fresnel levantaron la magistral 
concepción de las ondulaciones o vibracioñes abo- 
nadas por una cantidad de hechos experimentales 
que hicieron tambalear la teoría newtoniana. La 


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palabra irradiación en el sentido de Ntwton cedió el 
lugar al de radiación. La luz ya no era la proyección 
de pequisímas partículas materiales sino una simple 
ondulación u oscilación del éter como la que puede 
producir una piedra arrojada en la superficie del 
agua tranquila. 

Maxwel en 1873, retomando las ideas de Faraday, 
edifica su teoría de la identidad de los fenómeqps 
eléctricos y luminosos confirmados sobre una base 
sólida por las memorables experiencias de Hertz, al 
descubrir las ondas que llevan su nombre y que son 
las que en este instante permiten me escuchen. 

La luz es una radiación, como lo es la electricidad 
en sus distintas formas: 

Rayos X, radiotelegrafía y radiotelefonía, radio- 
visión y otras múltiples derivaciones todas ellas de 
extraordinaria importancia. 

Paralelamente a este conjunto de conquistas en el 
campo físico, y en el campo de la química, los esposos 
Curie conseguían el descubrimiento del radium, fuente 
permanente de radiaciones espontáneas. 

Y en pocos años, surgen dos nuevas ramas para el 
tratamiento con los rayos X o Rontgenterapia y 
con el Radium o Curieterapia, precisamente dirigidas 
contra el cáncer. 

Los rayos X son producidos por aparatos que cons- 
tan de dos partes importantes: el generador de co- 
rrientes de elevados potenciales y la ampolla. El ge- 
nerador eleva la corriente común de 220 voltios que 
nos suministra la Usina, a varios centenares de miles 
de voltios por dispositivos complicados que luego es 
rectificada. La ampolla, en cambio, de apariencia 
muy sencilla pero de gran resistencia, pues debe sopor- 
tar las tensiones de 400.000 voltios a que puede 
excitarse, tiene en sus extremidades los dos polos 
conductores y por la inclinación de uno de ellos, el 
positivo o anticatodo, se hace posible la salida del 



haz de rayos X que se genera. Estas ampollas fun- 
cionan siempre que reine en su interior el vacío más 
elevado a que pueda llevarse por los actuales medios. 
Teniendo las fuentes de energía prontas es necesario 
previamente verificar un largo proceso de medidas 
del voltage, intensidad de la corriente, largo de onda 
de los rayos producidos, filtrage para conseguir la 
mayor homogeneidad del haz, su poder de penetra- 
ción, etc., para así tener la más absoluta garantía y 
seguridad de que las dosis necesarias son dadas en 
superficie y profundidad centímetro por centímetro. 
Recien entonces el haz de rayos X sometido a nuestra 
voluntad, puede decirse, estará en condiciones de 
ser empleado para el tratamiento. 

El radium en cambio lo utilizamos en forma de 
sal, bromuro o sulfato de radium, y se presenta 
como un polvillo oscuro parecido al permangan^to 
de potasio. Se halla acondicionado en pequeños 
tubos de platino generalmente, cuyo interior está 
perfectamente tabicado en celdillas. Esos tubos 
pueden ser de diferente tamaño y concentración. 
También se usa el radium en forma de agujas, placas 
o su gas llamado emanación. A estos aparatos se le 
acoplan filtros de metales pesados: platino, plomo, 
oro, latón, etc. a voluntad del operador y deben ser 
sometidos al mismo riguroso examen que el haz de 
rayos X. 

Así equipados con esos elementos que salen del 
mundo de los torbellinos, que emiten radiaciones 
.animadas de velocidades fantásticas y potencias 
formidables que la mente apenas puede concebir, 
que atraviesan con toda faciliad los cuerpos opacos, 
esperamos de frente al traidor enemigo. Todos esos 
elementos no bastan sin embargo para poder eje- 
cutar un tratamiento a conciencia, y se necesitan los 
profundos conocimientos del clínico que establece 
^1 diagnóstico, del microscopio que nos da más pre- 


— 38 — 



cisión, del laboratorio general que nos completa el 
conjunto de datos y del cirujano con su arma pronta 
para intervenir oportunamente. Aunque la cirugía 
retrocede ante la electricidad como dice Declairfayt, 
porque las radiaciones la sustituyen con ventajas 
sin ser cruentas y mutilantes,- nos vemos obligados a 
seguirla usando en ciertos casos todavía. 

Por lo expuesto se desprende, como un axioma, 
que manos expertas y experimentadas son las que han 
de tratar los enfermos atacados de cáncer. Obede- 
ciendo a estas razones en los países bien organizados, 
el nuestro entre ellos, se disponen centros de lucha 
dotados de todos los elementos, donde racionalmente 
y con toda garantía se prestan los auxilios. 

Pero a despecho de los progresos técnicos que han 
transformado en matemáticos los métodos usados, 
a despecho de la constancia de los hombres dedi- 
cados a combatir tan temible mal, triste es confesarlo: 
aun hay mucho que andar para llegar al desiderátum. 
Si son millares las vidas que se salvan también son 
millares las que sucumben todavía, tal vez por llegar 
demasiado tarde. De ahí el sabio consejo que dice 
« en materia de cáncer, el tiempo es más que oro: es 
vida ». 

Se comprenderá ahora la noble función que cumple 
la Asociación Uruguaya de Lucha Contra el Cáncer, 
establecida por la ordenanza N.° 25 de la Asistencia 
Pública IsTacional y de’ constitución similar a las de 
otros países americanos y europeos. 

Con su propaganda diaria perfectamente orientada 
y llevada, siempre con la verdad como norte, por 
medio de la prensa, de la radio, de la cinematografía, 
hace llegar hasta el más profano sus buenos consejos. 
Desconfiad, dice, de todo tumor o endurecimiento, de 
cualquier llaga o herida qué tarda en cicatrizar, de 
pérdidas en la mujer por el pezón o los órganos geni- 
tales fuera de los períodos normales, adelgazamientos 


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injustificados, etc., que son los signos reveladores 
del mal. ,Consultad a un médico. Hace ver el enorme 
peligro que significa el descuido propendiendo así 
a que los enfermos se sometan lo más precozmente 
posible al tratamiento. Y los beneficios de esa acción 
social realizada por personas que persiguen, en forma 
desinteresada y altruista, un fin de solidaridad hu- 
mana, ya se palpan. En lo que atañe al Instituto de 
Radiología, Centro de Estudio y Lucha contra el 
Cáncer, dependencia de la Facultad de Medicina 
y de la Asistencia Pública Nacional, por el estudio 
de las estadísticas, resultaba que el 80 % de los en- 
fermos llegaban al tratamiento después de seis 
meses de iniciada la enfermedad y sólo el 1 % al mes. 
Después de un año de funcionamiento de la Asociación 
esas estadísticas dicen que las cifras tienden a in- 
vertirse: 57 % llegan a los seis meses y 18 % al mes. 
Ese porcentaje hay que seguir disminuyéndolo 
en el primer guarismo y aumentarlo en el segundo,, 
cueste lo que cueste. Por eso hacemos un llamado a 
todos los habitantes del País. 

Y en generoso afán de disminuir víctimas a la 
guadaña de la muerte, todos debemos estar en guar- 
dia, hasta el día no lejano, en que los investigadores 
que tenazmente trabajan en el silencio denlos labo- 
ratorios del mundo entero, hayan dictado su última 
palabra. 

Alfonso C. Frangella 

Diciembre 17 de 1930. 


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CONFERENCIA 

de la 

Doctora Paulina Luisi 


La campaña emprendida contra los azotes sociales 
que afectan la vitalidad misma de la raza, el esfuerzo 
que se viene realizando para atacar la enfermedad 
y retardar cuanto es posible la inevitable victoria 
de la muerte, exigen una lucha sin tregua, un estado 
permanente de alerta, una imperturbable atención 
de todo instante para desbaratar las acechanzas del 
mal en estado perpetuo de ataque. 

Nos ha enseñado la experiencia milenaria, que las 
mayores probabilidades de triunfo pertenecen a quien, 
de los adversarios, sabe tomar la ofensiva. Esto 
obstante, nos hemos concretado hasta la fecha, en 
la lucha contra las enfermedades, a una simple de- 
fensiva ... j¡m 

Apenas en estemltimo siglo, es decir en estos últimos 
treinta años escasamente, nos hemos dado cuenta que 
algo más importante nos queda por hacer, que tenemos 
entre nuestras manos algo más eficaz que recoger las 
víctimas déla batalla eterna . . .¡ Podemos evitarla ! 
De tan sencillo concepto ha nacido la grande obra 
déla higiene. 

Extendiéndose de las nociones individuales a las 
colectivas, la higiene ha llevado la lucha contra las 
enfermedades más allá del terreno de las simples 
precauciones individuales, para cimentar $u trabajo 
sobre la base de la colaboración social, no sólo del. 


41 



punto do vista de la higiene pública, sino que ha 
extendido su acción a la profilaxis colectiva. Ha 
sabido auxiliarla con las organizaciones de la asis- 
tencia social, sin las cuales la mayoría de la población, 
— esa que produce la riqueza, pero que no la disfruta 
en proporción a su aporte en el capital colectivo, — 
quedaría privada de utilizar los organismos de pro- 
filaxis que toda sociedad bien organizada debe tener 
ampliamente desarrollados en su seno. 

Poco a poco, estos organismos han ido estable- 
ciéndose y multiplicándose. 

Recordemos apenas para ejemplo, las primeras 
campañas organizados en nuestro País para llevar 
a su realización, las organizaciones necesarias a la 
profilaxis contra la tuberculosis. 

No hace muchos años aun, pues arrancan del pre- 
sente siglo, se inauguraba en Montevideo el primer 
sanatorio diurno al aire libre, para adultos, instituido 
por la Liga Uruguaya contra la tuberculosis, y poco 
tiempo después, se abría, próximo al sanatorio, la 
primera escuela al aire libre, para niños débiles y 
predispuestos. 

Hoy la lucha antituberculosa se desarrolla amplia- 
mente, protegiendo al sano y tratando al enfermo, 
y, sobre todo, empeñándose en desatar el mal, bus- 
cando a los predispuestos, en la nfcancia, yendo a 
examinar uno por uno, a nuestros niños en las es- 
cuelas públicas para separar a aquellos cuyos orga- 
nismos débiles y cuyos recursos económicos más o 
menos restringidos, los señalan como víctimas pre- 
feridas por el terrible flagelo que llamamos la peste 
blanca ! Separarlos para darles las mayores posibi- 
lidades de defensa, para combatir el mal que se cierne 
sobre ellos, desde el principio, y con las armas espe- 
ciales que requiere. 

Sin embargo, al empezar nuestra campaña, cuán- 
tas luchas ! Contra la falta de recursos, contra la 



ignorancia de los padres, contra la dejadez y aban- 
dono de muchos, contra la estupidez de otros que 
creyeron detener el mal, negando la posibilidad de 
su existencia en vez de combatirlo. Hoy, en cambio, 
la asistencia a los preventorios aumenta día a día, y 
la demanda es a veces imposible de satisfacer . . . 
Las organizaciones privadas de la Liga Uruguaya 
contra la tuberculosis han sido amplificadas y mul- 
tiplicadas con numerosos organismos de defensa 
infantil creados por diversas dependencias del Estado. 

Toca ahora a nuestro pueblo realizar una nueva 
conquista para su salud en la misma forma que la 
cimentó para la tuberculosis, en cuyo éxito se halla 
tenazmente empeñada la Asociación Uruguaya de 
Lucha contra el Cáncer. 

Y he allí que hemos pronunciado la palabra terrible 
que inspira el mayor de los temores. Y no sin justi- 
ficada razón. lío solamente porque es enfermedad 
seguraménte mortal, pues muchas al par de ellas 
lo son, y pues que es la muerte final ineludible, si no 
porque lié va consigo algo más terrible aun, el cortejo 
pavoroso de intolerables y rebeldes dolores que con- 
vierten en martirio horrible las últimas semanas de la 
vida. Es por eso que de todas las enfermedades, 
es la que inspira más terror. Hemos oido que llega 
a veces al suicidio. Y hasta hace pocos años era jus- 
fieadamente así. 

Yo recuerdo, porque diariamente concurrí a ella 
durante varios meses, una clínica europea que se 
llamaba la clínica del dolor: era la de mi querido 
maestro y amigo el Profesor Sicard, dol orosa y prema- 
turamente arrancado a la ciencia en pleno vigor 
intelectual. Llegaban a ella todos los desheredados 
de la medicina, todos los infelices afectados de dolo- 
rosos tumores inoperables, desgraciados cancerosos 
para los cuales el bisturí se había declarado impo- 
tente . . . Ellos encontraban junto al sabio, la palabra 


43 



consoladora y dulce del médico bueno, apóstol de 
su profesión redimiendo dolores, y junto al lecho 
del dolor el pabellón del consuelo ... la bella y rica 
instalación de radiología instalada en el Hospital 
Neker por la Liga Franca- angloamericana de lucha 
contra el cáncer. Allí bajo la hábil dirección del pro- 
fesor Gallv eran sometidos los dolorosos pacientes 
a la acción sedante de los benéficos rayos que dis- 
tribuían a quien alivio, a quien cura al terrible mal. 

Cuántos hemos desfilado ante la bendita ampolla 
de Roentgen, dejando en el umbral de la sala, al 
despedirnos definitiva o temporariamente, los cruci- 
ficantes dolores que nos llevaron ante ella. ; Cuántos 
los dejaron definitivamente, y cuántos vuelven a 
ella, con fe y cón esperanza, porque saben que se 
llevan para largos intervalos una calma deliciosa 
de los dolores que tan eficazmente los rayos consiguen 
calmar o disminuir, como un#nuevo y prodigioso don. 

Queda así el peor de los males desposeído de su más 
terrible síntoma, el dolor desesperante. La ampolla 
milagrosa los ha dominado con sus efluvios divinos. 

Pero, es acaso fatal que aquellos que se encuentran 
poseídos por tan temida dolencia, lleguen a esa etapa 
aterradora de que conocemos todos la dolorosa 
descripción ? Es fatal la muerte por el cáncer ? 
Es ineludible ? 

Muchas veces es así, pero es fatalidad de la que solé 
mos ser nosotros a menudo los propios artífices: esa que 
llamamos fatalidad en benevolente juicio para con 
nosotros mismos debe denominarse en buena ley ¿ có- 
mo ?: Descuido, ignorancia, indolencia, imprevisión . . . 

Aludía hace un momento a la lucha que tuvimos 
que sostener para que el pueblo comprendiera la impor- 
tancia de la lucha y la profilaxis anti tuberculosa r 
desde el principio, en el niño, ¡cuánto nos costó conven- 
cer a los padres y ... a los maestros de la importancia 
de la profilaxis! 


44 — 



El cáncer no es una enfermedad de la infancia 
ni de la juventud, salvo algunas modalidades no muy 
frecuentes, felizmente ! Es una enfermedad del ser 
adulto, que aparece de ordinario después de los 
cuarenta años: digo, en general. 

Los enfermos no son, pues, seres inconscientes ó 
irresponsables como son los niños, son seres adultos 
que tienen la responsabilidad de su propia ,vida y 
salud: responsabilidad individual y colectiva porque 
nadie tiene derecho de gravar a sabiendas, el capital 
social, con las cargas forzosas que impone a la colec- 
tividad el ser que no produce o que consume indebi- 
damente riqueza común. 

Ese examen periódico que efectuamos con los 
niños de las escuelas para. despistar la tuberculosis, 
debería efectuarse periódicamente también, en todos 
los adultos, sin excepción y para toda clase de en- 
fermedades; algo así como si dijéramos, una revisión 
anual o semestral de la salud de todas las personas. 

Acaso los industriales no verifican periódicamente 
«1 examen de su maquinaria sin esperar a que se 
produzcan un accidente ? 

Acaso antes de jugar una carrera no se examina 
meticulosamente los caballos, no se revisa con cui- 
dado el automóvil o la locomotora antes de emprender 
un viaje ? 

Nosotros, en cambio, corremos la carrera de la 
vida, emprendemos su largo viaje, sin ocuparnos 
jamás de revisar nuestro organismo, hasta que un 
accidente, que para el caso llamamos enfermedad, 
nos advierte que ... la máquina anda mal ! 

Sin embargo, cuántas veces una revisión a tiempo, 
habría evitado el accidente. Pero solemos cuidar mejor 
el automóvil o el caballo, o la máquina, que nos han 
costado dinero , de lo que cuidamos la propia vida 
sin la cual el dinero ... no sé para qué sirve ! 


— 45 — 



< 'uantas personas hay que van prosiguiendo su 
viaje por este valle, con su maquinaria en malas o 
deficientes condiciones, gastándola así más rápida- 
mente, cuando tomando en sus comienzos, el des- 
perfecto, a veces pequeño en su principio, podría 
prolongarse muchos años más y en buenas condicio- 
nes, el funcionamiento de esa delicada y tan mal cuida- 
da riqqeza que es nuestro propio organismo ! 

Existe en muchos establecimientos industriales 
de los EE. UU. y lo exigen muchas compañías 
de seguros, la práctica de verificar un examen perió- 
dico de los obreros o asegurados, a fin de descubrir 
la aparición de los primeros síntomas de cualquiera 
afección. 

Existen también Instituciones especiales para 
particulares: se llaman « Institutos de preservación y 
prolongación de la vida». 

Es simplemente la aplicación al ser humano del 
principio del cuidado de la maquinaria ! 

Esta tarea que realizan en conjunto y científi- 
camente aquellos Institutos, puede ser imitada en 
pequeño y realizada por cada uno observando el 
funcionamiento de su propio organismo. 

¿Quiere' esto decir que habremos de vivir en continuo 
sobresalto, con el temor persistente de la muerte 
en el espíritu y 

Sería absurdo pensarlo solamente. Pero puede 
adquirirse un hábito, ese que por lo demás saben 
tomar las madres cuidadosas con sus hijos pequeños: 
la observación diaria del funcionamiento orgánico.Una 
alteración cualquiera, pequeña, puede darnos la 
nota de una anormalidad que se prepara, exacta- 
mente lo mismo que un roce extemporáneo, un sonido, 
un chirrido no ordinario, nos advierten que hay algo 
que no anda en nuestro automóvil o nuestra máquina 
de coser: pequeña alteración que corregimos de 
inmediato y continuamos la marcha sin preocuparnos 



más del incidente: es un hábito por adquirir, con 
respecto al organismo. Una buena costumbre, nada 
más. Aprenderíamos también, así a conocer sus pe- 
queñas alteraciones que merecen atención, esos 
pequeños síntomas avisadores de que algo hay de anor- 
mal que se prepara, que la máquina no marcha regu- 
larmente, como es menester. 

Todos conocen la fiebre, y de ella se preocupan, 
sin que ello signifique pensar en la muerte. Por ser 
tan conocido, el síntoma no alarma más allá de lo 
preciso, i Por qué ? 

Porque su conocimiento ha entrado en nuestros 
hábitos. 

Pues bien: la enfermedad que hoy nos ocupa, el 
cáncer, comienza a manifestarse, en la mayoría de 
los casos, por pequeños síntomas. Es necesario estar 
sobre aviso para descubrirlos, porque conviene de 
inmediato comenzar el tratamiento si se quiere 
obtener la curación. 

Porque el cáncer es una enfermedad curable, 
en un importante porcentaje de los casos, siempre 

QUE SEA ATACADO EN SU PRINCIPIO. 

Es menester inculcar esta gran verdad en el espí- 
ritu del pueblo: el cáncer es curable radicalmente 

EN MUCHISIMOS CASOS CUANDO SE LE ATACA A TIEMPO. 

El día en que se haga carne en todos los espíritus 
esta gran verdad, conseguiremos una gran victoria, 
la disminución en proporción asombrosa del número 
de víctimas de cáncer. 

Es, pues, necesario ante todo, tener el valor de 
mirar ese mal frente a frente, habituarse a la idea 
de que se puede estar atacado de él y conseguir 
su desaparición completa, afrontar la posibilidad 
de su diagnóstico positivo sin terror ni desesperanzas, 
antes bien, con la fé de una posible curación. Pero 
es menester recordar a todo instante que sólo es 
posible tal resultado, si sabemos anticiparnos al 


— 47 — 



llamado de .su terrible grito: el dolor. Hemos de ir 
a buscarlo nosotros mismos, antes que él denuncie 
su presencia, sometiendo al examen científico los 
pequeños síntomas que lo delatan desde lejos, para 
atacarlo en sus propias posiciones antes que haya 
podido atrincherarse en el organismo: es necesario 
denunciarlo mientras aun permanece oculto y silen- 
cioso: la curación del cáncer es una cuestión de llegar 
a tiempo , para la mayoría de los casos. 

Es una carrera frenética entre la evolución de la 
enfermedad y la precocidad del diagnóstico: la vic- 
toria para el que llegue antes. Demos al diagnóstico 
las facilidades para que llegue . . . ganador ! 

Diagnóstico precoz, curación asegurada. Este en 
un grande e interesante porcentaje, que va aumentan- 
tando día a día, aun para cánceres internos, en cuya 
cura se han conseguido actualmente éxitos que no nos 
habría ocurrido soñar veinte años atrás. 

Venimos nuevamente a las mismas dificultades 
que nos planteaba treinta añós atrás la profilaxis y 
la lucha antituberculosa. 

Ante todo, pues buscar la enfermedad, buscarla, 
en todas partes, sin exageraciones, sin timideces, 
para llevar contra ella nuestra ofensiva bien estable- 
cida. Es más fácil ganar una batalla con el ataque 
bien organizado que con una heroica y abnegada 
defensiva. 

En la actualidad poseemos un bien provisto ar- 
senal que nos da el derecho de pretender y el deber 
de alcanzar verdaderos triunfos: el bisturí vencedor, 
que sabe extirparle hasta sus ínfimas raíces; el radium 
que más penetrante aún las destruye hasta lo lejos, 
las irradiaciones Roentgen que las secan. 

Pero tenemos un punto débil, extremadamente 
débil, y es sin embargo el factor esencial: el enfermo 
mismo. 



Antes de librar batalla, un buen general elige el 
lugar del combate y sabido es que las más o menos 
favorables condiciones del terreno han sido factor 
eficiente de victoria. En la lucha de la medicina 
contra la enfermedad, el paciente es el campo de 
batalla. Pero no somos dueños de elegir el momento 
de librarla; es el enfermo mismo quien se convierte 
en árbitro. 

Y surge aquí la inconsecuencia de la gente. 

Mucho y justamente atemorizada por tan terrible 
•enfermedad, le dá sin embargo todas la probabili- 
dades de victoria, y le deja expandirse lozanamente. 

•. Cómo ? Perdiendo tiempo ! Olvidando el aforismo 
fundamental que es la clave de toda acción curativa 
v que repito nuevamente a riesgo de ser pesada: 
El CANCER ES MUCHAS VECES UNA ENFERMEDAD 
CURABLE CUANDO ES DIAGNOSTICADO PRECOZMENTE 

Y atacado en sus principios, en una gran cantidad 
de casos, se comprende, y en todos los que son abor- 
dables, sin excepción. 

2ío está en nuestras manos, desgraciadamente, 
la facultad de impedir que se produzca un cáncer, 
como por ejemplo hemos llegado a impedir que se 
caiga atacado de viruelas, pero podemos fácilmente 
impedir que se desarrolle, podemos impedir que sea 
mortal, podemos curar el cáncer... matándole al 
principio. 

; Por qué ? 

Veamos como se comporta un cáncer cuando se 
desarrolla en el organismo. 

El cáncer puede producirse en cualquier parte del 
cuerpo: no hay un solo órgano, un solo tejido en 
que no pueda desarrollarse. 

Al empezar, es un pequeño nodulito, un bultito 
que va, poco a poco, aumentando como sucede en 
el seno; es otras veces una pequeña ulceración, una 
llaguita que persiste, que no cierra, que crece, se 


— 49 — 



ahonda, como por ejemplo se vé en la lengua; es una 
lastimadurita o un grano que no cura y crece como* 
en el labio. 

Este crecimiento es al principio muy lento, y no- 
duele. Por casualidad, a veces, una persona se siente 
un bultito muy pequeño, y no le da importancia. 

Otras veces como en el caso de los órganos ín- 
timos de la mujer, un poco de flujo o de sangre fuera 
de las épocas normales, o lo que es más frecuente, 
después que estas han desaparecido, esto es, después 
del climaterio o edad crítica, hacen de nuevo su 
aparición, irregularmente, y dan la funesta ilusión 
a la paciente que piensa a veces en un renuevo de 
juventud . . . que puede ser mortal. 

Es otras veces una pequeña heme rr. ide en la que 
no se repara porque molesta poco, al principio . . . 
son a veces descomposturas, en cuyos caracteres no se 
detiene la atención y que suelen ser demasiado 
oscuras . . . son malos esfómagos , que se combaten 
con el famoso bicarbonato, el cúralo todo estomacal 
y que encubre a veces al enemigo que se instala — 
en una pequeña erosión de la piel que nunca cura. 
Lesiones todas ellas que lentamente van aumen- 
tando, lentamente, a veces muy lentamente . . . 
durante largos meses ... ¡ El enemigo está en casa t 

Estas pequeñas manifestaciones del debut son 
de una importancia capital pues en ese tiempo, 
la enfermedad es una enfermedad local, circunscrita 
a la parte que presenta los pequeños síntomas descritos 
en los que, en la mayor parte de los casos, no ponemos- 
ninguna atención. 

Pero, por lo mismo (pie el mal es local, es perfecta- 
mente y radicalmente curable sea extirpándolo de 
raíz con el diligente bisturí, sea sometiéndolo a la 
radio o a la roentgen-terapia. Sólo el médico puede 
determinar cual es el procedimiento más adecuado 
en cada caso. Y esa determinación misma es a veces 


— 50 — 



difícil, pero, cuestión de técnica profesional, no es el 
caso de estudiarlo en esta conferencia de difusión 
popular. 

Este primer período es pues el período favorable 
para la curación radical, y todos los casos han cedido 
absolutamente cuando fueron tratados en esa época. 
Pero lo difícil es determinarla, lo difícil es saber, 
cuando las lesiones han avanzado, si están todavía 
en este primer período. La misma dificultad se pre- 
senta para distinguir el segundo período avanzado 
del tercero incipiente. Por eso, no nos cansamos de 
repetir, es indispensable el diagnóstico precoz. 

Una vez establecido el mal; en un punto cualquiera 
del organismo, algunas partículas o células enfermas, 
llamadas células cancerosas, penetran en los vasos 
sanguíneos, arterias y venas, y más especialmente 
en los canales que los acompañan, los canales nutri- 
cios, llamados vasos linfáticos, sus verdaderos vehícu- 
los, y llegan a los ganglios linfáticos a donde van a parar 
los vasos del mismo nombre. Los ganglios detienen allí 
a las células enfermas,, pues es su papel el de una especie 
de filtro . . . pero ellas se desarrollan allí . . . Estamos 
en el segundo período. Es a menudo todavía curable, 
pero menos favorable ciertamente que el primero.. 
Otras veces, aunque asaz adelantado, permite sin 
embargo, merced a un eficaz tratamiento, largos 
años de sobrevida tranquila. . 

Llegamos al tercer período . . . Para su curación 
estamos desarmados en la actualidad . . .Las células, 
cancerosas han vencido la valla que Ies oponían los 
ganglios linfáticos y se han dispersado por todo el 
cuerpo, yendo a brotar en el lugar más favorable 
a su desarrollo, a veces a largas distancias . . . ver- 
daderos ingertos en otros órganos, siempre eligiendo 
los más profundos e importantes . . . Son los cánceres 
que llamamos secundarios, producidos por las metás- 
tasis cancerosas, como si dijéramos las semillas del 



tumor que han madurado y que la sangre y la linfa 
han ido sembrando por el organismo en el hígado, 
pulmón, sistema nervioso, columna vertebral, bazo, 
etc. 

Ya no queda a la medicina otro recurso que aquel 
de prolongar la vida y de atenuar el dolor ... Es la 
retirada de la ciencia en derrota ante la enfermedad 
terriblemente victoriosa que avanza . . . 

Comprendidas las diferentes etapas de su desarro- 
llo os habréis dado cuenta de por qu- insistimos deses- 
peradamente en el diagnóstico precoz, habréis com- 
prendido la distancia formidable entre curar, digo 
curar y ayudar a bien morir ... 

Es por' estas razones y por estos actuales conoci- 
mientos, que se ha inscripto a la cabeza de toda lucha 
social contra el cáncer: La precocidad del trata- 
miento, no desperdiciar tiempo, llegar antes que 
comience el segundo período, no permitir jamás que 
se inicie el tercero . . . 

Yo he visto en mi práctica profesional, desgra- 
ciadas enfermas llegar a mi mesa de examen, con los 
tejidos totalmente infiltrados por las células cance- 
rosas, y especialmente, por razón de mi especialidad, 
atacadas de cáncer del seno o del vientre, y ante el 
terror del examen, o lo que es más espantoso aun, 
ante el terror de lo qué pudiera ser, haber esperado 
hasta el último tiempo . . . para llegar al tratamiento 
cuando ya era demasiado tarde ! 

Comprendéis el significado aterrador para el mé- 
dico, de estas palabras: demasiado tarde ! 

¿ Comprendéis el dolor y la desesperación de la im- 
potencia, cuando se está delante de alguien que 
lleno de fé viene hasta vosotros a pediros ; vida ! 
Alguien a quien meses, semanas antes tal vez pudimos 
devolverle la salud feliz y normal, y para quienes a 
cambio de su esperanza, estamos obligados en el se- 
creto de nuestra conciencia profesional a rubricar 
un diagnóstico equivalente a una sentencia de muerte y 



Quien estas palabras os dirige es profesional con 
largos años de experiencia ante cuyos ojos desfilaron 
enfermas dolorosas y sentenciadas irremisiblemente, 
porque llegaron dem asiado tarde a la mesa de examen . . 
A reces porque les costaba a su pudor someterse 
a la rudeza del examen, a reces porque no le dieron 
importancia a los pequeños sistemas del debut sobre 
los que con tanta insistencia llamamos vuestra aten- 
ción, y muchas porque, tan habituadas a sufrir en 
la intimidad de su sexo destinado al dolor que culmina 
en el desgarramiento de sus entrañas maternales, 
se decidían a la consulta médica cuando el sufri- 
miento o las abundantes pérdidas rendan la resig- 
nación secular de nuestro sexo, o la debilitación 
fatal de su organismo. 

Y así lian desfilado numerosas ríctimas, condenadas 
porqué no sabían ! 

Eso es precisamente lo que por encima de todo 
quiere evitar la Asociación Uruguaya de Lucha Contra 
el Cáncer: que los enfermos no sepan ! Quiere evitar 
que el mal se desarrolle sin obstáculos porque el 
enfermo no sabe, quiere que no llegue a saber cuando 
es demasiado tarde. 

Por eso os exhortamos a que grabéis en vuestra 
conciencia la palabra que es la llave de la salvación: 
llegaú a tiempo ! 

Someteos cien veces al examen aunque sea inútil 
pero no arriesguéis llegar a él después del momento 
oportuno para el tratamiento victorioso. 

Día llegará en que será una práctica corriente el 
examen médico completo y periódico de todas las 
personas, simplemente para ver si hay novedad. 

Con cuanta mayor razón habrá de serlo cuando se 
nos advierte de los pequeños síntomas que anuncian un 
un grave mal, como cuando se nos habla de las normas 
que habrán de regir la higiene de nuestra vida: y en 
este caso nuestro, cuando sabemos que entre nuestra 


— 53 — 



diligencia y nuestro abandono está como prenña 
la propia vida ? 

La Asociación Uruguaya de lucha contra el cáncer 
os da continuamente sus consejos de buena higiene 
y profilaxis, os los da en las publicaciones de la 
buena prensa que generosamente colabora en esta 
obra de salvación, en las notas por la radio qpe amplia- 
mente nos secunda; losrecuerda en las cartillas, affiches 
y publicaciones de todo orden, así como la Asistencia 
pública ha llegado hasta ofrecer un premio a quien 
descubra cánceres incipientes en los órganos feme- 
ninos. La A. U. de L. contra el Cáncer no omite 
esfuerzos ni trabajos en su propaganda de profilaxis. 
El Instituto de Radiología tiene sus puertas siempre 
abiertas, ampliamente para todo el pueblo, a fin de 
aconsejarlo y orientarlo en la protección de la propia 
salud, así como la Facultad de Medicina y la* Asis- 
tencia Pública lo han dotado de magnífico instru- 
mental curativo y de personal desinteresado y ab- 
negado. 

Queda una cosa urgente por realizar, que está 
esbozada ya por la benemérita Comisión de Damas 
de nuestra Asociación, con la colaboración preciosa 
de las Visitadoras del Instituto de Protección a la 
Infancia: es la organización completa y regular 

DE LOS SERVICIOS DE ASISTENCIA SOCIAL, COn SUS 

organismos de visitadoras especializadas y de sub- 
sidios permanentes a los desgraciados enfermos avan- 
zados, a aquellos infelices que llegan demasiado 
tarde para la acción salvadora del bisturí, del radio 
o de las irradiaciones; para los padres y madres de 
familia que titubean en someterse al tratamiento 
porque los reclaman las exigencias del jornal y del 
trabajo diario sin los cuales queda el desamparo y el 
hambre para sus criaturas, infelices esclavos delhambre 
y de la miseria, que no cesan su faena hasta que la 
enfermedad los acosa de tal suerte que llegan hasta 


— 54 — 



«1 médico . . . demasiado tarde ! Para las pobres 
mujeres que no quieren hospitalizarse, cuando es 
menester, porque no saben donde van a dejar entre 
tanto a sus pequeños . . . 

Yo les pido a todas las mujeres, y a todas las madres 
que mediten un minuto, en la situación desesperante 
deesas otras mujeres, de esas otras madres como ellas, 
cuyos deberes en conflicto las llevan prematuramente 
a la tumba ... Y' no exagero este cuadro, por des- 
gracia . . . 

Nos faltan esos organismos complementarios de 
la Asistencia social, tan bien establecidos en otros 
países, tan rudimentarios, cuando existen, en el 
nuestro que. sin embargo, en otro orden de hechos, 
tanto y tan bien se desempeña . . . 

Requieren estos organismos de asistencia social 
complementarios amplias fuentes de recursos que 
esperamos de la filantropía de nuestro pueblo gene- 
roso y pudiente, esos recursos que son menester 
para la noble acción de solidaridad que les debemos 
a los que sufren dolores, enfermedad y pobreza. 

* 

* * 

Permitidme, para terminar, que resuma en un 
puñado de consejos, las palabras que habéis tenido 
la benevolencia de escuchar: 

Ante todo, recordad que el cáncer puede ser curado 
radicalmente, tomado a tiempo. 

Someteos pues al examen médico apenas aparezca 
cualquier síntoma anormal en vuestro organismo. 

Desconfiad de los pseudos-Profesores, de los en- 
tendidos y de los curanderos . . . Guardaos de ellos como 
del mismo cáncer. 

No aceptéis ni sigáis los consejos de los amigos 
que vieron curarse así o de otro modo un. caso igual' 
al vuestro. 


— 55 — 



Poned en cuarentena rígida las recetas que curaron 
a la conocida o al vecino ... 

Consultad ante todo al médico, y sblamente al 
médico . . . 

Y, finalmente, confiad en la sinceridad de estos 
consejos y en . . . su desitenrés, pues la conferenciante 
que os habla ha dejado de ejercer la profesión ! 

Eecordad, en cambio que el Instituto de Eadio- 
logia y la Asociación Uruguaya de Lucha contra 
el cáncer no omiten sacrificios ni esfuerzos para ayu- 
daros a combatir el terrible flagelo: colaborad con 
ellos en toda forma, ayudadlos en su humanitaria 
y desinteresada labor: en vosotros mismos y para, 
los demás. 


Diciembre 17 de 1930. 


Paulina Luisi 



PRIMERA CONFERENCIA 

del 

Dr.G uillermo Rodríguez Guerrera 

Me toca. hoy el turno de disertar para los radio- 
escuchas del país que se interesan por los diversos 
problemas que dicen relación con la higiene en sus 
múltiples aspectos, y me honro en representar en 
este momento la Asociación Uruguaya de Lucha 
contra el Cáncer que en su afán de prestar su concurso 
invalorable, en la defensa de la Sociedad contra los 
males evitables, ha realizado ya una obra altamente 
ponderable en el sentido de ilustrar a la población 
sobre algunas de las diversas formas de prevenirse 
contra el Cáncer, y ha organizado la Semana del 
Cáncer que cristaliza en estos momentos, a la que 
presta su preciosa colaboración la Comisión Nacional 
del Centenario. 

Felizmente, para nosotros, ya se puede hablar 
en nuestro País de muchos aspectos de la higiene 
y aún de ciertas enfermedades con gran naturalidad. 
Empiezan, pues, a dejar de ser secretos impenetrables, 
especies de divinos sortilegios, los principios básicos 
en que reposa* la autoridad de que goza la medicina. 

No es, pues, ya necesario ser iniciado para tener 
^derecho a interesarse por conocer cada día más y 
mejor las verdades fundamentales en cuya virtud 
los médicos ejercemos el privilegio de orientar la 
masa en el sentido de la conservación de la salud 
física. 


— 57 — 



Es en atención a es,te principio, y dada la espe- 
cializa,ción de mi actividad profesional, y la función 
de médico -dermatólogo que dentro del Instituto de 
Radiología ejerzo, que considero natural hablar 
desde aquí en esta breve exposición de lo que en 
Dermatología conocemos con el nombre de Pre- 
cáncer. Es decir, enfermedades propias de la piel 
que presdisponen al Cáncer o que preparan, de alguna 
manera, el lecho en el cual más tarde se desarro- 
llará el Cáncer de la piel. 

Sé que al hacer una ligera descripción aquí del 
Precancer, muchos de los radio-escuchas encontra- 
rán algunos de los términos algo difíciles de retener. 
Eso no me detiene, porque sé que, aún así, prestaré 
a muchos otros un servicio de consideración, ha- 
ciendo conocer ciertas leyes que rigen el desarrollo 
del Cáncer de la Piel. Por otra parte como lo diré, 
en detalle, en mi próxima disertación, el Cáncer de la 
Piel, es felizmente hoy, el cáncer curable por exce- 
lencia. 

Por eso, pues, me parece útil contribuir a difundir 
las nociones esquemáticas de lo que son las enfer- 
medades precancerosas. 

Ellas pueden tener dos orígenes distintos: pro- 
cesos congenitales, es decir, que nacieron con el 
individuo, o pueden ser debidas a procesos adquiri- 
dos, es decir, ocasionados por perturbaciones sobre- 
venidas durante la existencia ( enfermedades, há- 
bitos o profesiones ). 

Al primer grupo pertenecen: los nevus y la xeroder- 
mia pigmentosa de Koposi. 

¿ Qué es un Nevus ? 

És una deforniación congenital de la piel, o de 
las mucosas, que afecta la forma de mancha persis- 
tente o de tumor. O, dicho de otro modo, una defor- 
mación circunscripta, de origen embrionario, que 



evoluciona co,n gran lentitud y localizada en la piel 
o en las mucosas. 

Hay diversas formas de nevus: 'pigmentarios 
( manchas más o menos extendidas de color marrón 
o negruzco que no alteran el espesamiento de la piel, 
que pueden aparecer en cualquier momento de la 
edad de un sujeto ). Nevus tuberoso, no es ya una 
simple mancha, sino una neoformación, una verda- 
dera neoplasia, y que afecta entonces formas di- 
versas: puede semejarse a una verruga — es el nevus 
verrugoso — , o puede ser de consistencia más blan- 
da, mismo más blanda que la piel normal, dando al 
tacto la impresión de que la piel se deprime a su 
nivel; es el nevus molluscum, o estar cubierto de pelos 
de desarrollo considerable, es el nevus pilar. Están 
luego los nevus adenomatosos que, a veces, se con- 
funden con los quistes sebáceos, y por último, los 
nevus vasculares o angiomas. Hay una gran varie- 
dad de nevus vasculares que sería fatigante describir 
aquí. Sólo debo decir que se presentan como manchas, 
de color variable, entre las diversas tonalidades del 
rojo, cuando son sanguíneos, a veces aparecen como 
verdaderos tumores, levantando la piel o las mucosas 
a su nivel. 

Todos estos nevus pueden tener un desarrollo 
maligno en un momento dado. 

Los procesos adquiridos que pueden preparar 
el Cáncer de la piel son muy numerosos y de apariencia 
muy diferente. 

Desde luego, las cicatrices de la Piel. Cicatrices 
de quemaduras, en primer lugar. 

Cicatrices traumáticas. Cicatrices de lupus tuber- 
culoso, y en general, todo proceso cicatricial, puede 
dar origen a un cáncer cutáneo. 

Los procesos disqueratosicos en general. Es decir, 
los procesos patológicos de la piel que alteran la 
queratinización normal, y que terminan formando 


59 



una. capa córnea, espesa, en zonas circunscriptas. 
Especies de costras, a Teces más o menos extendidas 
que se renuevan con frecuencia. 

Igual evolución tiene la queratosis senil. 

La leucoplasia es otra enfermedad de las mucosas 
que puede ofrecer peligros semejantes. Las mucosas 
que llamamos externas, es decir, las que revisten la 
cavidad bucal, etc., ofrecen ciertos procesos disque- 
ratósicos llamados leucopla ia que se caracterizan 
por la presencia de manchas de color blanquecino,, 
nacarado, liso, de dimensiones y formas variables. 
Las leucoplasias pueden, en ciertos casos, evolucionar 
hacia el Cáncer. 

Dentro de las disqueratosis habría aún que men- 
cionar un grupo de otras enfermedades cutáneas 
que también pueden preparar el lecho al Cáncer, 
pero que sería fatigoso seguir en una descripción 
como esta. Me refiero, por ejemplo, a la enfermedad 
de Paget, a la psorospermosis folicular vegetante, a 
la enfermedad de Bowen, etc. 

Entre las enfermedades profesionales hay que citar 
las Radiodermitis, enfermedad corriente entre los 
que manejan frecuentemente y por largo tiempo los 
Rayos X o el Radio. Son ya numerosos los médicos 
radiólogos y ayudantes de radiología que han pa- 
gado tributo con la vida su amor a la ciencia o a su 
oficio, muriendo a consecuencias de radiodermitis. 

Los que manejan el arsénico frecuentemente y 
por largo tiempo suelen contraer una clase de quera- 
tosis arsénica! que termina luego, en el Cáncer arse- 
nical de Hutchimson. 

Y por último el Cáncer de la piel suele desarro- 
llarse en el sitio donde un enfermo de psoriasis ha 
tenido largo tiempo una placa de esta enfermedad. 
O en los sitios donde se ha tenido una sifilides ter- 
ciaria, o en el lugar donde evolucionó una placa, 
de lupus eritematoso. 


60 — 



Así resumimos, muy ligeramente, la lista de las 
enfermedades que se llaman en Dermatología: en- 
fermedades precancerosas, es decir, enfermedades 
que labran el surco donde más tarde puede desarro- 
llarse el Cáncer, si a tiempo no se toman medidas. 

Pero lo que interesa saber y lo que vo me complazco 
en repetir es que la mayor parte de estas enferme- 
dades son hoy, felizmente, curables, y que si las 
personas que en un momento dado son víctimas de 
una de estas enfermedades se ocuparan de ellas, aiin 
en los casos muy frecuentes, por desgracia, en que 
ellos no produzcan molestias, el número de cánceres 
de la piel disminuiría considerablemente. é 
Es esto lo que puedo decir en una breve diserta- 
ción como es la que me ha tocado hacer hoy ante 
ustedes, cuya atención agradezco. 

Guillermo Rodríguez Guerrero. 


Diciembre 18 de 1930 




CONFERENCIA 

de! 

Doctor Ricardo Acosta 


Señoras, señores: 

La Asociación Uruguaya de Lucha Contra el 
Cáncer se halla empeñada en estos momentos en la 
realización de la Semana del Cáncer, durante la 
cual intensificará por todos los medios de publicidad 
a su alcance, la propaganda en el público, con el 
objeto de hacerle conocer las grandes ventajas del 
diagnóstico precoz del cáncer. 

La Asociación Uruguaya de Lucha Contra el 
Cáncer me ha conferido el honor de participar en 
ella, y gustoso presto mi modesta colaboración a 
esa obra de humanidad y de patriotismo. 

En casi todos los países civilizados existen Ligas 
o Asociaciones de lucha contra el cáncer, que no 
tienen otra finalidad que hacer conocer del público, 
las enormes ventajas del diagnóstico prepoz de esa 
enfermedad, llam,ando la atención de los despre- 
venidos, de los incrédulos, de los inaprensivos, o de 
los que por temor, ahuyentan de sus pensamientos 
la idea de esa enfermedad aun cuando son presa de 
ella. Nuestra misión ,no es sembrar la alarma y la 
preocupación, sino todo lo contrario: lleyar al ánimo 
de todos que el cáncer es una enfermedad curable 
perfecta y completamente curable en s(us comienzos , 
y q,ue la ciencia posee actualmente dos armas pode- 
rosas y eficaces para combatirlo: las radiaciones (Rayos 



X y radium ) y la cirugía, que solos o asociados rea- 
lizan la obra de curación. 

Todos sabemos qué fácil es detener o curar un 
mal cuando recién se inicia, apenas aparecido, y 
qué difícil resulta curarlo cuando ha producido males 
mayores. Pues bien, el cáncer en sus comienzos, es 
una enfermedad local y perfectamente curable. 

Para que esto sea posible en todos los casos, es 
necesario que cada uno de nosotros tenga algunos 
conocimientos de los primeros síntomas de esa en- 
fermedad. Cuando observéis en alguna parte de 
vuestro cuerpo un bultito o tumor, indoloro , que crece 
sin cesar, y que al cabo de varias semanas se ulcera 
y sangra, no perdáis más tiempo y consultad a 
un médico. 

Cuando observéis una ulceración persistente' en el 
labio o en la lengua; cuando observéis dificultad 
creciente para tragar alimentos sólidos; cuando ob- 
servéis disposiciones dificultosas y sanguinolentas, 
no perdáis más tiempo: consultad sin tardanza a 
vuestro módico. 

Cuando una mujer notara pérdidas fuera de sus 
períodos ordinarios; o cuando observara algún bul- 
to en el seno con o sin pérdida sanguínea por el 
mo melón, debe consultar a su médico lo más pron- 
to posible. 

Pero no os alarméis: en la mayoría de los casos 
eso no será cáncer y el exámen médico será muy 
provechoso para vuestra salud. En los demás ca- 
sos, cuando se trata realmente de cánc er, habréis lle- 
gado siempre a tiempo para curaros. 

Lo importante, lo que constituye la base del éxito 
en la curación es el diagnóstico precoz, es decir, 
llegar al médico lo antes posible, apenas iniciado 
el mal. 

¿ Qué es el cáncer ? Veamos ahora, en qué consiste 
■el cáncer. 



Para comprender bien esto, nos valdremos de una 
comparación. 

Supongamos que en un lugar determinado, se 
está construyendo una casa, obra importante y 
compleja, dirigida por un arquitecto que ha hecho 
previamente sus planos. 

Los obreros colocan los cimientos, las vigas y los 
ladrillos, siguiendo un orden perfecto y pre-estable- 
cido. Cada ladrillo ocupa el lugar correspondiente, 
alli en una pared maestra, o en un tabique o en una 
moldura, los marcos en su sitio, y todas las cosas 
ocupan su lugar en el más perfecto orden y concierto. 
Poco a poco las obras de construcción avanzan y 
pronto está terminada la casa. 

Supongamos ahora que repentinamente y para 
desgracia del propietario, los obreros todos se vuelven 
locos: en un lugar cualquiera empiezan a amontonar 
sin orden ni concierto, ladrillos, piedras, vigas, ce- 
mento, cal y arena, hasta formar montones enormes 
que destruyen las paredes, y los techos y todo lo que 
encuentran, hasta la completa destrucción de la casa. 

Si estudiamos las causas del desastre veremos 
que éste ha sido producido por los propios elementos 
con que se hace la casa: reconoceremos los ladrillos, 
las piedras, las vigas, etc. etc. y que la causa debe 
buscarse en la locura de esos obreros. 

Esta comparación nos da una idea bastante aproxi- 
mada de lo que es el cáncer. 

Como todos sabemos, nuestro cuerpo está formado 
por la reunión de elementos fundamentales llamados 
células. 

Nuestras células viven normalmente siguiendo el 
ritmo de vida impuesto por la Naturaleza para que 
vivamos en salud. 

Mientras somos pequeños y estamos en el período 
de crecimiento, se reproducen, se multiplican, para 



formar el cuerpo en estado adulto. 

Llegados a la edad adulta nuestro cuerpo no crece 
más, pero las células, que lo constituyen se siguen 
reproduciendo, no ya para aumentar su número, 
sino para renovar a las que van desapareciendo, 
llegadas al límite de su vida. Este fenómeno lo apre- 
ciamos muy fácilmente en la piel y constituye la 
descamación. Nuestras células se reproducen, pues, 
siguiendo un orden perfecto y pre-establecido, len- 
tamente durante toda nuestra vida. 

Pero un mal día, en un punto cualquiera de nuestro 
cuerpo, una o varias células se vuelven locas, como 
los obreros que construían la casa en nuestro ejemplo, 
y sin respetar más el ritmo natural comienzan a 
reproducirse rápidamente, sin haber llegado a la 
edad adulta, sin orden ni medida. Cada célula cance- 
rosa, no tiene más misión que reproducirse, lo antes 
posible. El orden normal ha desaparecido para dar 
lugar a la anarquía celular. El cáncer está constituido. 

De manera, pues, que el cáncer está constituido 
por nuestras propias células anarquizadas o degene- 
radas , y cuya característica es la locura de la repro- 
ducción. El cáncer, tumor maligno, porque crece sin 
cesar y destruye los tejidos vecinos, pronto va a 
enviar algunas de sus células anarquistas a colonizar 
en otra región muy distante de nuestro cuerpo, y 
constituir así lo que se llama una metástasis. 

Así podremos encontrar células provenientes de 
la piel, colonizando en pleno hueso, o en otro órgano 
completamente distinto. 

Ahora comprenderéis el motivo de la necesidad 
de diagnosticar el cáncer lo más precozmente posible, 
para atacarlo en sus comienzos, antes de que se pro- 
pague y destruya las regiones vecinas y antes de 
que se extienda a otras # partes del cuerpo. 

La ciencia médica conoce en su más íntima estruc- 
tura las distintas variedades de cáncer, que son tantas 



como tejidos componen nuestro cuerpo. 

Pero me preguntaréis ahora: ¿ cual es la causa del 
cáncer ? cual es la causa de que esas células , entren 
a reproducirse en forma anárquica y desmedida ? 

Causa s del cáncer. 

Muchas teorías se han emitido para explicarla, 
que no mencionaré. 

Durante mucho tiempo se ha pensado en algún 
microbio como causa del cáncer 

En algunos animales de laboratorio se ha conseguido 
producir el cáncer por inoculación de un microbio 
llamado bacterium tumefaciens , que también es el 
que produce el cáncer de los vegetales, como la 
remolacha y el malvón. 

Otros vegetales como el olivo, durazneros, plá- 
tanos, paraísos, suelen ser atacados de cáncer, pero 
entendámos bien: el cáncer vegetal no es el humano, 
sino el equivalente, desde que los tejidos de los ve- 
getales y los del hombre son distintos. 

Estos mismos cánceres pueden producirse por 
substancias químicas como el alquitrán, ( especial- 
mente en los conejos ), el amoníaco, el ácido fór- 
mico, el ácido acético, el ácido arsenioso, el indol, 
etc. etc. 

También puede producirse por las radiaciones 
como los rayos X, en las personas que pasan algunos 
años constantemente expuestas a su acción. 

Todos recordarán el triste fin de aquellos radió- 
logos franceses debido al cáncer de las manos, y 
de los brazos después, producido por la acción cons- 
tante y lenta de los rayos X, en su humanitario 
trabajo. De manera, pues, que con agentes tan dis- 
tintos entre sí es posible producir la misma enfermedad. 
Hay algo de común en todos ellos que ejerce la misma 
acción. 


— 67 — 



Esta acción es conocida y se llama irritación. 

La irritación lenta y continuada aparece, pues, 
como causa originaria del cáncer. 

Pero ella por sí sola no basta para producir el 
cáncer, es necesario para que esto suceda, que el 
organismo sobre el cual se ejerce esté predispuesto. 
Esta predisposición se conoce con el nombre de 
terreno biológico. 

Cada día se ya conociendo mejor el terreno biológico 
y se sabe actualmente que está en relación con el 
funcionamiento defectuoso de ciertos órganos lla- 
mados de secreción interna. 

Contagio. De lo que hemos dicho se deduce que 
hay que descartar la idea de un microbio o germen 
vivo como causa del cáncer, y en cqnsecuencia la 
idea de contagio del cáncer. 

Una persona atacada de cáncer no puede contagiar 
a los que conviven con él, como no se puede contagiar 
una fractura de un hueso. 

La observación de muchos años demuestra la 
no-contagiosidad del cáncer. 

Lo que es posible hacer es el trasplante o injerto 
del cáncer de un animal a otro de la misma especie, 
de la misma raza y hasta del mismo criadero, y siem- 
pre que estén sometidos a una alimentación especial. 

Herencia. ¿ Es posible heredar el cáncer P 

Según lo que acabamos de decir, esta enfermedad es 
secundaria a la acción de la imitación sobre un or- 
ganismo con terreno biológico apropiado. 

Lo único que es posible heredar, pero no seguro, 
es el terreno. Las probabilidades de que esto suceda 
son muy pocas. Yernos frecuentemente de padre o 
madre cancerosos, salir hijos perfectamente sanos 
durante toda la vida. 


— 68 — 



Dos palabras sobre el tratamiento. 

En el estado actual de la ciencia dos métodos son 
aplicables con tanto más éxito cuanto más temprano 
se proceda. La cirugía quitando el mal con el bisturí, 
y la radioterapia, ejerciendo su acción directa, 
matando la célula concerosa. 

Nuestro País cuenta en este momento con una 
Institución montada con todos los más modernos 
recursos de la ciencia para combatir el cáncer: es 
el Instituto de Radiología que dirige el sabio profesor 
Dr. Carlos Butler, y al cual pueden concurrir todos 
las personas que necesiten de sus servicios. 

Ricardo Acosta. 

Diciembre 18 de 1930. 


— 69 — 




SEGUNDA CONFERENCIA 

del 

Proíesor Carlos Butler 


Estimados oyentes: 

El Comité E. de la Asociación U. de Lucha Contra 
el Cáncer me ha honrado designándome para hacer 
llegar al público, por intermedio de los ondas hert- 
.zianas que parten de la antenas de la Difusora Colón, 
algunas breves nociones sobre un problema médico- 
social que es hoy la principal preocupación de los 
países civilizados. Me refiero al problema del cáncer, 
problema grave y complejo que pide una gran suma 
de trabajo científico, de firmes voluntades y de 
generosos sentimientos. 

El trabajo, la colaboración y perseverancia de 
los hombres de ciencia, que en el silencio de los labo- 
ratorios trabajan para la caravana indiferente que 
pasa, han de aclarar los misterios que encierra la 
célula cancerosa, con'las conquistas que poco a poco 
se van haciendo ^pn ese difícil terreno, conquistas 
que ya, al decir de Thómas, empiezan a hacer mover 
los labios de la inmutable esfinge del cáncer, que 
durante tantos siglos ha permanecido rígida y muda 
ante las súplicas de la humanidad . . . 

Esa firme voluntad de triunfar, esa perseverancia 
irreductible de los hombres de ciencia ha de vencer 
las dificultades que presenta el problema y ha de dar- 
ai os su ansiada y definitiva solución. La victoria, 



como decía Napoleón, será del más perseverante. 

Pero, ésto no quiere decir que ya no hayamos avan- 
zado sobre el conocimiento del cáncer. Los numerosos 
trabajos de estos últimos años, que han llevado las 
técnicas quirúrgicas a una perfección casi insupe- 
rable, el descubrimiento de las maravillosas radiacio- 
nes de la ampolla de Roentgen y del radium, que 
penetrando como un bisturí inteligente en los tejidos 
humanos destruyen las células cancerosas, han apor- 
tado nuevas y poderosas armas contra ese enemigo- 
que amenazaba destruir la humanidad. 

Hoy día casi la mayoría de los cápceres pueden ser 
diagnosticados a tiempo y una gran cantidad de los 
mismos pueden ser curados si se tratan en su comien- 
zo y correctamente. 

Pero, para ( sto último es necesario instruir at 
público para que conozca los síntomas que revelan 
el principio de la enfermedad y para que concurra 
en ese momento. Dé nada serviría que los médicos 
estudiaran y conocieran los medios de curar, que se 
poseyeran esos medios, si el enfermo no concurriera 
hasta donde puede recuperar su salud. 

Por eso, dos factores de éxito son la preparación 
suficiente del médico en la materia y la instrucción 
de la sociedad en el sentido indicado. 

Por eso, ha dicho el profesor Faure que la propa- 
ganda es una de las armas a emplear con éxito en la 
lucha contra el cáncer y por eso es que la A ociaeión 
Uruguaya de Lucí- a Contra él Cáncer la realiza con 
decisión, con fe y con halagüeño resultados, para 
arrancar víctima^ a la ignorancia, para ahorrar 
pérdidas valiosas a la Sociedad, para evitar dolo- 
rosos derrumbes de hogares y para ahorrar tantos 
dolores físicos y morales . . . 

Nosotros que hemos pasado la mayor parte de 
nuestra vida en esa lucha, que hemos presenciado- 
tantas escenas dol orosas por la ignorancia, la desidia. 


— 72 — 



el pudor injustificado, por el temor a un enemiga 
que podemos vencer en sus primeros ataques, sa- 
bemos bien todo el bien que esa propaganda edu- 
cadora puede realizar, todas las vidas que hemoa 
podido salvar por élla . . . 

En cambio, jamás hemos visto que la inquietud o 
el temor que ella puede producir haya hecho perder 
un solo ser humano. 

Se equivocan los indiferentes y los timoratos, 
que creen que es mejor no instruir al pueblo para 
evitarle esa inquietud o ese temor. Pueden estar 
seguros que si hubiéramos hecho caso a sus ideas 
egoístas y retrógradas, el número de víctimas hubiera 
sido mayor y que deberían pesar sobre sus conciencias 
muchos dolores, muchas lágrimas y muchas cruces . . . 

Si se hubiera seguido en el mundo entero ese es- 
trecho criterio de los que no se acuerdan de los males 
sociales y de las desgracias ajenas hasta que las 
tienen en su propia casa, o mejor dicho en su propia 
persona, cuán libre hubieran encontrado el camino 
la tuberculosis, la sífilis, el alcoholismo y el cáncer 
para diezmar a la humanidad. 

No es procediendo como el avestruz, que cree desa- 
parecido el peligro porque esconde la cabeza debajo 
del ala, que va a desaparecer el mal, que vamos a 
triunfar. 

Los pobres de espíritu que así piensan, porque 
no conocen o no comprenden el problema, que así 
piensan por que se creen perjudicados en sus inte- 
reses personales o porque les molesta el éxito de la 
Asociación, aunque son pocos, son otros tantos aliados 
del enemigo que debemos combatir y contra éllos 
también debe dirigirse la acción para llegar a la 
educación salvadora, a la tranquilidad, al mejora- 
miento de la salud y del bienestar colectivo. 

Con ese fin, firmemente convencidos de hacer 
el bien general, sin buscar para nosotros otra cosa 


— 73 — 



que la satisfacción del deber cumplido, es que da- 
remos algunos consejos al público, en breves frases, 
haciendo uso del micrófono de la Difusora Colón, 
que tan amablemente y con una comprensión exacta 
de la humanitaria y patriótica colaboración que 
realizan, han cedido sus propietarios. 


El cáncer es tan temible o más que la tuberculosis. 
A causa de esa enfermedad mueren en el Uruguay 
más de 1.400 personas por año, 10.000 en Bélgica, 
40.000 en Francia y 500.000 en el mundo entero. 

En nuestro País, el Cáncer mata inexorablemente 
una persona cada seis horas. 

La mortalidad por cáncer, en las personas de más 
de 40 años, ocupa en las estadísticas el primer lugar. 

Una persona sobre 7, al llegar a la edad adulta, 
puede ser atacada de cáncer. 

Esta enfermedad se desarrolla insidiosamente en 
su comienzo y generalmente no se acompaña de 
dolores; cuando aparecen trastornos evidentes, la 
extensión del cáncer es ya considerable. Es por esta 
causa que tantos cancerosos son incurables y des- 
tinados a un fin fatal. 

Nuestras estadísticas y las extranjeras jnás-minu- 
ciosas, demuestran que el número de cancerosos 
aumenta. 

Delante de la extensión de un flagelo tan terrible, 
nadie tiene el derecho de ser indiferente. Cada uno 
puede y debe, en la medida de sus medios, contri- 
buir a la salvación de aquellos que están amenazados 
por ese mal. 


* * 

¿Qué es preciso hacer ? 

A. — Tener siempre presentes estas verdades: 


— 74 — 



1. ° — El cáncer, en su comienzo, es una lesión pe- 
queña y local; si es tratado en ese momento puede 
ser radical y definitivamente curado. Es excepcional 
que un mismo enfermo sea sucesivamente atacado 
de varios tumores diferentes. 

2. ° — El cáncer puede atacar todos los órganos 
y todas las partes del cuerpo: piel, lengua, esófago, 
estómago, intestino, laringe, pulmón, huesos, útero, 
testículo. 

3. ° — El cáncer puede presentarse bajo las for- 
mas más diversas. Las más frecuentes son: o una 
induración ( tumor ) que aumenta de volumen, o una 
ulceración que no se cura. En la mayoría de los 
casos no existen dolores que indiquen al enfermo la 
existencia de la enfermedad. 

B. — A la menor duda, consultar a vuestro médico 
o concurrir al Instituto de Radiología, Avenida 8 
de Octubre 3265, para someterse a un examen com- 
pleto. 

Si el tumor es accesible, se puede sacar un pe- 
queño fragmento, con anestesia local, sin dolor ni 
inconveniente para el enfermo. Este pequeño frag- 
mento, examinado al microscopio, permitirá determi- 
nar si el tumor es benigno y sin peligro, o maligno y 
canceroso. Ese examen dará también indicaciones 
importantes sobre el tratamiento que se deberá 
aplicar. 

O. — Desconfiar de los remedios cuyas virtudes 
se pregonan por reclames en los diarios y revistas, 
íso expongáis vuestra vida confiándola a charla- 
tanes tan incapaces de diagnosticar el cáncer como 
de curarlo. 

D. — Prestar atención a los hechos siguientes e 
inmediatamente después de haberlos constatado, 
consultar a vuestro médico o concurrir al Instituto 
de Radiología: 



Durezas no dolorosas del seno. Pérdidas de lí- 
quido por el mamelón, fuera del embarazo o de la 
crianza. 

Pérdidas de sangre, fuera de los períodos mens- 
truales, o después que éstos han desaparecido por la 
edad, o pérdidas de olor fétido resistentes a los cui- 
dados de higiene de uso corriente. 

Ulceración de la lengua, de los labios, de la piel r 
que demora en cicatrizar. Todo tumor que apa- 
rece sobre o bajo la piel, que aumenta rápidamente 
de volumen o se ulcera. 

Dificultad para el pasaje de los alimentos sólidos. 

Trastornos gástricos persistentes y acompañados 
de adelgazamiento rápido. 

Constipación, con deposiciones dolorosas, acompa- 
ñadas de pérdida de sangre. Corrimientos persistentes 
del intestino. 

Todos esos signos' adquieren una importancia 
particular después de los cuarenta años. El cáncer es, 
sobre todo, una enfermedad de la edad madura. 
Sin embargo, existen formas especiales en la niñez 
y en la juventud. 

Los cánceres propios a la mujer: seno y cuello 
de la matriz, son muy frecuentes. Ellos son, feliz- 
mente, de los que pueden curarse con más facilidad 
cuando se toman en un principio, lío dudéis, pues, 
en someteros a un examen completo a la menor sos- 
pecha de una lesión maligna, lío esperéis, que po- 
déis llegar tarde. La timidez, una falsa vergüenza, 
un pudor injustificado para prestaros a un examen 
puede costaros la vida. 

Por esa timidez, por esa desidia o por ese pudor, 
son muchos los enfermos que llegan cuando sus ma- 
les son incurables. 

Otras veces se llega tarde porque se pierde la- 
mentablemente el tiempo ensayando, tal o cual .trata- 
miento, que no hace más que disminuir las posibi- 


— 76 — 



lidades de una cura que, en el período inicial, en la 
faz local del cáncer, es casi segura. 

Con un diagnóstico precoz, con un tratamiento 
precoz y correcto, hecho con los recursos que hoy nos 
brinda la ciencia, por manos expertas, la mayoría 
de los casos de cáncer debe curarse. 

E. — Evitar las causas que favorecen la aparición 
del cáncer: las irritaciones locales prolongadas, de 
cualquier naturaleza que ellas sean; ser perfectamente 
limpios, en toda la superficie exterior e interior del 
cuerpo; cuidar particularmente los orificios y los 
rincones de la piel; no ingerir alimentos demasiado 
calientes o irritantes; abstenerse de legumbres crudas; 
evitar el decaimiento de la resistencia vital por el 
abuso de las fuerzas físicas, por los trastornos mora- 
les,'© por los vicios; desconfiar de las enfermedades 
parasitarias o microbianas de carácter crónico. 

* 

* * 

¿ Cómo puede Ud. colaborar a la lucha antican- 
cerosa ? 

a ) — Haciendo conocer a los demás las nociones 
que acabamos de exponer; 

b ) — Indicando a los enfermos indigentes o de 
escasos recursos que las secciones de diagnóstico y 
tratamiento del Instituto de Radiología, Avenida 8 
de Octubre 3265, están a su disposición gratuitamen- 
te, y que todos los Martes, Jueves y Sábados, de 10 
a 12, pueden concurrir a ellas, donde serán cuidado- 
samente examinados por especialistas dedicados en 
particular al diagnóstico y tratamiento del cáncer. 

c ) — Suscribiéndose a la Asociación U. de Lucha 
Contra el Cáncer y colaborando en la obra benéfica 
que ella realiza. 

d ) — Tratando de que todos aquellos que puedan 
contribuir con donaciones o legados, particular- 


77 — 



mente aquellos que han sido favorecidos por la for- 
tuna, lo hagan para dar mayor desarrollo a este 
Centro de lucha contra el cáncer, y poder aumentar 
los costosos medios de investigación, de diagnóstico 
y de tratamiento que deben emplearse en esa lucha. 

El tratamiento y el estudio del cáncer requieren 
actualmente grandes cantidades de radium, numero- 
sos aparatos de rayos X, servicio de radio-eirugia y 
laboratorios especiales, cuya instalación y sosteni- 
miento exigen sumas considerables. Al mismo tiem- 
po se requiere un personal que dedique su tiempo, 
sus energías y entusiasmo a la obra y que, por consi- 
guiente, reciba una remuneración que le evite las 
preocupaciones de la lucha por la vida. Para todo ello, 
las donaciones de las personas pudientes y generosas, 
serán de gran utilidad. Con ellas so podrá intensifi- 
car la lucha contra uno de los flagelos más terribles 
que pesan sobre la humanidad. El enemigo es fuerte 
y temible por su número y por su tenacidad, así es 
que todos los refuerzos que se reciban no estarán de- 
más para obtener el éxito en la contienda empeñada. 

A pesar de los gastos hechos por el Estado, espe- 
cialmente por la Asistencia Pública X ación al y por la 
Facultad de Medicina, siempre serán necesarios nue- 
vos recursos para el mantenimiento y desarrollo de 
nuestro primer baluarte contra el cáncer, cuya acción 
perseverante y benéfica, que data desde el año 1914, 
debe ser ayudada por todos los medios. 

Aún con las conquistas realizadas ya por el Ins- 
tituto de Radiología, aún con todos los numerosos 
enfermos arrancados a la muerte en este Centro de 
lucha contra el cáncer, el Uruguay pierde todos los 
años una importante batalla y deja sobre el terreno 
más de 1.400 personas. No seáis insensibles a la 
voz de los que caen, no quedéis indiferentes a la ame- 
naza que pesa sobre todos. Pensad cuántos médicos 



han sucumbido, víctimas de los rayos que estudiaban 
con el fin de curar a sus semejantes. El sacrificio que 
os pedimos es muy pequeño comparado con el tributo 
pagado por ellos. 

He terminado. 


Carlos Betler 


Diciembre 10 de 1930. 




SEGUNDA CONFERENCIA 

del 

Doctor Alfonso C. Frangella 

Invisible Auditorio: 

En todos los órdenes de las actividades humanas, 
para obtener el máximun de rendimiento, la expe- 
riencia nos enseña, que es necesario la convergencia 
de las fuerzas individuales, para formar un grueso y 
vigoroso conglomerado, capaz así de llegar a la con- 
secución de grandes fines. 

Hoy, cuando se abrazan grandes empresas, los 
hombres se constituyen en asociación. La obra de 
profilaxia social es una árdua empresa, que para 
su buen desarrollo, no solamente necesita la inter- 
vención del Estado, sino también la colaboración 
de corporaciones, que podríamos llamar de útilidad 
pública. 

La Asociación Uruguaya de Lucha Contra el Cáncer, 
os una institución de esa índole. Constituida por una 
ordenanza de la Asistencia Pública Nacional, si- 
milar a las que funcionan en otros países, integrada 
por personas de buena voluntad, agenas en su ma- 
yoría a la profesión médica, pero animadas de un 
olevado sentimiento de solidaridad, propende a 
hacer frente a uno de los más peligrosos enemigos 
que atacan la especie: el cáncer. 

La ciencia, a despecho de sus desvelos y extraor- 
dinarios progresos, aun no ha podido resolver el 


— 81 — 



problema definitivamente. Pero ha estudiado la 
evolución del mal, y. ha llegado a deslindar dos faces 
en esa evolución: una local o circunscrita, y otra 
general o de difusión en todo el organismo. Ha estu- 
diado los agentes capaces de destruirlo, que son: 
la cirugía, los rayos X y el radium y ha establecido 
que ese resultado puede conseguirse plenamente 
en la primera face. De aquí se desprende, como una 
verdad que se demuestra por sí misma, la necesidad 
impostergable de hacer el tratamiento a tiempo. 

La propaganda diaria, con sus consejos, es capaz: 
de hacer comprender a todos el peligro que signi- 
fica dejar avanzar tan traidora enfermedad. Así lo 
está haciendo la Asociación Uruguaya de Lucha 
Contra el Cáncer, y así lo hacen las Asociaciones 
similares, particularmente en los Estados Unidos de 
Norte América y Francia, con una propaganda aún 
más intensiva que en «1 nuestro. 

Pero, nunca faltan quienes no están de acuerdo 
con lo que hacen los demás, y sostienen que esa 
propaganda, nunca hecha con más nobles fines, sobre- 
salta a algunas personas pusilánimes al pronunciar 
la palabra cáncer. 

Y bien, nada más descabellado que ese criterio, 
en mi opinión; quiere decir, que porque algunas- 
personas vivan atemorizadas por el hecho de saber 
que pueden ser atacadas por el cáncer, que es cu- 
rable en sus comienzos, y que les puede tocar una de 
esas raras localizaciones para las cuales la ciencia 
nada puede hacer, debemos callar. Se me ocurre 
que esas personas lo mismo pueden vivir con la 
constante preocupación de la muerte, ante el avance 
de la civilización, pues en las grandes urbes, el infernal 
tráfico de las máquinas rodantes así como el enjambre 
de conductores eléctricos, tendidos en todas direc- 
ciones como tantas espadas de Damocles, pueden 
quitarle la vida en cualquier momento y no por eso- 



quedarán enclaustradas en sus casas, donde también 
cualquier día puede desplomársele el tech,o. 

En el caso del enfermq verdaderamente avanzado, 
si hasta él llegara la propaganda, ésta no será perni- 
ciosa, pues la práctica profesional nos dice que 
aquel ignora casi siempre la naturaleza de su mal, 
y todos consultan por miedo al cáncer, con la espe- 
ranza de jamás tenerlo, aunque lo tengan consigo* 
Y no se diga que en la enorme complejidad de sín- 
tomas que dá la patología humana, un profano sería 
capaz de hacerse un diagnóstico de cáncer que sólo 
el médico podría reconoce?. Y ante un desgraciado 
sobre el que recayera la fatal sentencia, nadie debe 
osar hacérselo saber, como se oculta piadosamente 
otro estado grave, con amenaza de muerte, que puede 
producirse en la evolución de cualquier otra en- 
fermedad. 

Y en el peor de los casos, si el destino le depara a 
alguno tener que hallarse en una de esas situaciones, 
¿ debemos callar y dejar que todo el mundo desco- 
nozca los primeros síntomas ? Dejar que los enfermos 
que pueden se¡r salvados se hagan incurables ? En- 
tonces estaríamos en el caso del avestruz que ante el 
enemigo, para defenderse, esconde la cabeza en la 
arena dejando todo su voluminoso cuerpo al descu- 
bierto. Son preferibles cien casos de falsa alarma, 
que uno descuidado. 

Para obviar estos inconvenientes otros son parti- 
darios de la propaganda ante los médicos para que 
estén sobre aviso; pero si el enfermo no concurre a 
tiempo, i de qué vale qué los médicos estén preve- 
nidos ? 

Por el estudio de las estadísticas de los millares de 
enfermos que concurren al Instituto de Radiología, 
Centro de Estudio y Lucha contra el Cáncer, la Sección 
Social del mismo ha sacado las siguientes conclu- 
siones: 80 % han venido al tratamiento después 


— 83 — 



-de ueis meses de iniciada la enfermedad y sólo el 1 % 
a.1 mes de sn comienzo. Se constituye la Asociación 
Uruguaya de Lucha Contra el Cáncer y después de 
un año de propalar sus sabios consejos, las cifras 
tienden a invertirse, pues el 57 % concurre ahora 
después de los seis meses y el 18 % al mes» Sabiendo 
como sabemos, que los recursos que nos brinda la 
ciencia son limitados al mal en sus comienzos, es 
un deber de humanidad tener a todos prevenidos. 

Y ahora voy a ocuparme rápidamente de uno de 
los más poderosos agentes cancericidas que se cono- 
cen: el radium, para que así mis estimados oyentes 
puedan tener una somera noción de lo que es, cómo 
nació y cómo se aplica. Además para contribuir a 
desterrar un prejuicio bastante difundido, de que el 
radium es un elemento nocivo, porque llega a quemar, 
produciendo llagas horribles, que tardan mucho 
tiempo en curar o no curan más. Nada hay más inexac- 
to. Podemos afirmar categóricamente, que en manos 
expertas, debido a la matematicidad de las medidas 
hoy, no se pueden producir esas quemaduras; por 
el contrario, sus bienhechores rayos obran silen- 
ciosamente sin apercibirlo el enfermo. En los casos 
que realmente ha habido quemaduras, ya pasan a la 
historia, porque fueron víctimas de la primera épo- 
ca, es decir del período de tanteos y empirismos. 

Pasemos a ver cómo nació: antes que el radium, 
íué descubierta la radioactividad por Becquerel, 
propiedad que tienen ciertos cuerpos de generar 
espontáneamente luz en la más profunda oscuridad, 
emitir rayos capaces de atravesar los cuerpos opacos, 
obrar sobre las placas fotográficas, hacer al aire 
conductor de la electricidad como lo hacen los rayos 
X, excitar la fosforescencia de ciertas sustancias 
sin intervención de agentes exteriores de ninguna 
naturaleza. Por el año 1896 aquel investigador, bus- 
cando los fenómenos de fosforescencia de ciertos 


— 84 — 



cuerpos, trató de impresionar placas fotográficas a 
través de papel negro con el sulfuro de zinc, después 
de ser expuesto al sol. La experiencia le resultó nega- 
tiva, pero luego se le ocurre usar el sulfato doble 
de uranilo y potasio y con gran sorpresa observa 
que ese cuerpo impresionaba las placas,. De ese 
sencillo experimento deduce que esa sal emite rayos 
basta ese momento desconocidos y que denominó 
uránicos comprobando asimismo que no son iguales 
a los luminosos porque aquellos atraviesan los cuer- 
pos opacos ligeros. Otros investigadores descubren 
que esos rayos no se reflejan ni se refractan sepa- 
rándolos más de los luminosos, confirmando los tra- 
bajos de Becquerel; así una nueva propiedad de la 
materia aparecía: la radioactividad. Posteriormente 
otros cuerpos radiaoctivos fueron descubiertos: el 
torio, el radium, el polonio, el actinio, el radio- 
torio, el ionio. 

El radium fué descubierto por los esposos Curie y 
Bemotnt en el año 1898. Estos investigadores compe- 
netrados de los nuevos fenómenos descriptos, sospe- 
charon que un cuerpo simple y desconocido debía 
producir esas misteriosas radiaciones y que se clasi- 
ficaría en la escala natural; y así fué en efecto como 
el vaticinio del genio cristalizó y de la pechblenda o 
uranita, mineral bruto, después de delicadas mani- 
pulaciones de laboratorio, aparece el maravilloso 
metal que llamarían radium, que tendría las propie- 
dades radiantes más intensas y cuya vida en rela- 
ción a la nuestra, seria casi eterna. En la actualidad, 
de una tonelada de uranita cuyos yacimientos más 
importantes se hallan en el Alto Katanga ( Congo 
Belga ), se obtienen algunos centigramos de ese 
elemento. Las operaciones más importantes para su 
extracción son las que siguen: la pechblenda es ca- 
lentada fuertemente con el carbonato de soda para 
que pueda ser atacable y luego es tratada por el ácido 


— 85 — 



sulfúrico. Se forma así solución ácida; neutralización 
por la soda. Precipitación del sulfato de bario radí- 
fero; reducción al carbón, obtención del sulfuro de 
bario radífero; ataque por el ácido clorhídrico, apa- 
rición del cloruro de bario radífero; por fin crista- 
lizaciones fraccionadas de cloruros, después de bro- 
muros y obtención del bromuro de radium. Esta 
cantidad de operaciones que tan fácilmente se dicen, 
requieren mucho tiempo ( varias semanas ) por el 
gran volumen de mineral y reactivos que es necesario 
manipular. La rareza del mineral y esa cantidad de 
operaciones hacen el costo tan elevado del radium 
que alcanza en la actualidad a 70.000 dólares el gramo. 

El radium emite un complejo haz de rayos que los 
físicos han podido separar en tres clases y que deno- 
minan, alfa, beta y gamma: las tres primeras letras 
del alfabeto griego. 

Por la acción de un fuerte campo magnético ese 
haz se disocia, los rayos alfa son desviados ligeramente 
a la izquierda del campo, los beta lo son fuertemente 
al punto de ser cambiados de dirección; en cuanto a 
los gamma no son influenciados. 

Los rayos alfa que forman el 94 % del haz, son 
partículas de gas helio cargadas de electricidad 
positiva y poseídas de una velocidad del orden de 
20.000 kilómetros por segundo: se asemejan a los 
rayos positivos o rayos de Golstein que se obtienen 
detrás de una placa perforada en el polo negativo 
de un tubo de gas enrarecido y sometido a descargas 
eléctricas de alta tensión. Son detenidos por algunos 
centímetros de aire o por un treintaavo de milí- 
metro de aluminio. 

Los rayos beta que forman el 2 % del haz son par- 
tículas de materia cargadas negativamente. Se ase- 
mejan a los rayos catódicos de los tubos de Crookes. 

Los rayos beta al mismo tiempo que son desviados, 
son también dispersados por el campo magnético 


— 86 - 



en infinidad de rayos desigualmente desviados y 
penetrantes. El poder de penetración de estos rayos 
se debe sin duda a la enorme velocidad de que están 
animados los corpúsculos ; estas velocidades se han 
podido medir y se acercan mucho a la de la l uz ( 300.000 
kilómetros por segundo / 

Los rayos gamma no llevan carga eléctrica Son 
análogos a los rayos X aunque mucho más pene- 
trantes por estar animados de una velocidad verti- 
ginosamente mavor. 

La longitud de estos rayos es tan pequeña que se 
hace inconcebible: se miden en fracciones de la unidad 
Angstron y ésta es la di z millonésima parte del milí- 
metro. Esta es la razón de la tremenda fuerza de 
penetración de estos rayos Ningún cuerpo los de- 
tiene completamente. Sólo los metales pesados como 
el plomo por ejemplo, pero a condición de hallarse en 
varios centímetros de espesoy. . 

G 'clocando un cristal sobre el trayecto de un haz 
estrecho de rayos y disponiendo más lejos una placa, 
al revelar se obtiene una serie de manchas de interfe- 
rencia: es el espectro. La disposición de estas manchas 
es regular y depende de la estructura íntima del cristal 
y de su malla. El cálculo permitirá evaluar la longitud 
de onda de los rayos estudiados ; pero con los muy 
penetrantes no se han podido obtener espectros, 
debido a que estos rayos tienen una longitud de onda 
tan pequeña que la red de la malla del cristal no es 
suficiente para desviarlos. 

Todos estos rayos es lo que hacen e >pontaneamente 
luminosas las sales radioactivas, por lo mismo im- 
presionan las placas fotográficas en plena oscuridad, 
descargan los cuerpos electrizados ( electroscopios ), 
avivan la fosforescencia de ciertas sustancias como 
el sulfuro de zinc, el sulfuro de calcio, el plátinocia- 
nuro de bario, el silicato de zinc, etc. A esta fosfo- 
rescencia se debe el curioso fenómeno observado en un 


— 87 — 



aparato llamado espintariscopio. Se construye éste 
poniendo una pequeñísima cantidad de sal de radium 
en la vecindad de una pantalla de sal fosforescente 
( sulfuro de calcio, por ejemplo ) y con una lente de 
aumento se observa en la oscuridad: se verá un mara- 
villoso fenómeno semejante a un cielo estrellado, a una 
vía láctea en miniatura constantemente titilando-, 
es el choque de los rayos que se hacen visibles al 
ponerse en contacto con la sal fosforescente. Con las 
sustancias más arriba mencionadas se pueden ob- 
tener en la oscuridad colores verde, amarillo, violeta, 
etc. 

El radium conserva su actividad cualquiera sea 
el estado físico o de combinación, claro está cada 
vez menos activo a medida que está presente en 
menor cantidad. Principalmente cuando se halla 
en solución se constata la producción de un gas que 
tiene propiedades semejantes al radium mismo. 
Este-gas se puede obtener en el vacío, sin intervención 
de los gases de la atmósfera, lo que significa que sale 
dé la intimidad misma del radium. A este gas se 
le da el nombre de Emanación de radium o radón. 

Fué descubierto también por los esposos Curie antes 
que el radium mismo a principios del 98.. 

Aprovechando todas estas propiedades se llega 
a medir perfectamente la intensidad de la radiación 
que emite para así tener la dosis. 

El radium en espado de sal se presenta como un 
polvillo oscuro, pero no se puede usar así desnudo 
y es necesario filtrarlo, es decir interponerle metales 
pesados: platino, oro, plomo, para utilizar los rayos 
que convengan. Se construyen diferentes aparatos: 
tubos, agujas, placas que a su vez se colocan sobre 
sustancias que difundan aun más homogéneamente 
los rayos, moldeando estos aparatos sobre cada 
lesión de la superficie del cuerpo. 


— 8S — 



Para los tratamientos de órganos profundos se- 
utilizan grandes cargas de radinm: 3,5 y más gramos, 
dispuestos en cúpulas protectoras y a distancia 
conveniente de la piel que corresponde a la proyec- 
ción de la lesión, canalizando el haz para que bom- 
bardee, sólo en lo posible, la parte afectada. 

Desde el principio de este siglo, en que por casua- 
lidad, se advirtió la acción del radium, al llevar su 
descubridor Curie, durante varios días sin aperci- 
birse, un tubito en su túnica, dando lugar a que Danlos 
hiciera las primeras aplicaciones a la medicina hu- 
mana, al día de hoy, en 30 años, se ha levantado 
una verdadéra montaña. 

En el tratamiento de muchas enfermedades y 
particularmente el del cáncer se aplica con éxito. 
Por el perfeccionamiento de las técnicas, será posible 
llegar probablemente a la solución definitiva. 

Y mientras el diagnóstico precoz del cáncer sea 
establecido y su tratamiento adecuado realizado, 
la vida del canceroso ya no se precipitará barranca 
abajo. 

La antorcha de la ciencia, el velón de aceite eter- 
namente encendido que busca la verdad, hizo surgir 
la familia del radium misterioso, que vive eterna- 
mente, que como un sol en miniatura, irradia, por 
los siglos de los siglos, su luz y su energía, que es 
la vida y la esperanza. 

He terminado. 

Alfonso C. Fbangella. 


Diciembre 20 de 1930. 




CONFERENCIA 

del 

Profesor Justo M. Alonso 

Dentro de las plagas que azotan a la humanidad 
hay una que, por su naturaleza todavía desconocida, 
por su marcha insidiosa, y por el momento de la 
vida en que elije sus víctimas, constituye uno do 
sus peores enemigos. 

El desconocimiento de la naturaleza de la afección 
hace su prevención más difícil que la de las otras 
grandes plagas, a germen conocido, a forma de pro- 
pagación perfectamente sabida también: la tubercu- 
losis y la sífilis. 

Estas últimas plagas de la sociedad atacan la 
juventud, tronchan la flor en el jardín de la huma- 
nidad, e impiden que. una vida pueda ser fecunda o 
que un ser pueda formar su hogar y perpetuarse 
con el amor de sus hijos. 

El cáncer no. El cáncer ataca al h mbre princi- 
palmente en su plena madurez, troncha el fruto; lo 
ataca cuando ha constituido ya su familia, cuya 
organización, cuyo crecimiento, cuyo destino rige, 
por ser aún su sostén y su guía, en el momento en 
que la muerte de un hombre representa mucho más 
que eso, representa el porvenir de una familia entera. 

¿ Cuál es el deber de la sociedad frente a este 
azote ? 

Salvaguardar a sus miembros como trata de po- 
nerlos a salvo de la tuberculosis y de la sífilis, pero 


— 91 — 



con tanto mayor entusiasmo y energía cuanto más 
difícil es montar la guardia contra el invisible y 
traidor mensajero de la muerte. 

En nuestro País, el dinamismo de la gente es aún 
muy amenudo un dinamismo negativo. A este res- 
pecto me decía el Dr. Edo. Blanco Acevedo en ocasión 
del homenaje tributado a la memoria de mi querido 
maestro, el Dr. Manuel Quíntela, con motivo del 2.° 
aniversario de su muerte: «encontramos pocas per- 
sonas que digan yo he hecho tal obra, pero encontra- 
mos muchas que se vanaglorian de lo que han im- 
pedido hacer, y es éste un país donde es sumamente 
fácil retardar o impedir la realización de las obras 
que otros proyectan ». 

Es necesario romper ese negativismo retardatario, 
rodear a los que quieren hacer obra apartando a 
un lado a los que quieren impedir que se hagan, 
para decir con Dantoní yo he hecho tal y cual movi- 
miento, y no con los admiradores de cierto rey de 
Portugal que afirmaban que era grande porque no 
había asesinado a .‘u* súbditos ni había prendido 
fuego a las ciudades. 

'■ Es necesario ayudar a la Asociación U. de Lucha 
Contra el Cáncer, y es necesario propender al des- 
arrollo del Instituto que dirige el Dr. Butler, sin que 
esto signifique en lo más mínimo restar apoyo, alientos 
o aplausos a los que, rodeando a la figura venerable 
del Dr. Pouey, o sin ligazón con ninguna organi- 
zación, trabajan por el bien de nuestra colectividad. 

Después de un período en que todo gravitaba en 
torno del poderío político, donde el Estado cuidaba 
principalmente de conservar su integridad y su 
fuerza ejecutiva mediante un poderoso ejército, 
y leyes de libertad civil eran las únicas consideradas 
útiles dentro de fronteras, las sociedades tratan 
de orientar su organización hacia una equitativa 
distribución económica que permita la vida sana, 



la buena alimentación, la posibilidad de una concu- 
rrencia prolongada de los niños a la escuela, y del des- 
canso de los viejos y enfermos. Estas orientaciones 
económicas serán seguidas evidentemente de orien- 
taciones higiénicas, y en un porvenir no muy lejano, 
el ejército no podrá consumir las sumas millonarias 
que hoy consume, mientras que la higiene pública 
recibe y de mala gana, las migas del banquete, como 
si el capital hombre no fuera el factor más impor- 
tante del progreso de un pueblo. 

Me toca tratar concretamente sobre el cáncer de 
las vías aéreo digestivas superiores, para el pueblo. 

Aquí como siempre, el cáncer se presenta quizás 
sobre un terreno preparado, de una constitución 
bioquímica desviada del tipo normal; eso lo elucidarán 
los sabios; pero lo real, lo evidente, es que con mucha 
frecuencia se presenta sobre sitios preparados por- 
prolongados contactos de sustancia irritante, por 
órganos que hacen abuso de función, y especialmente 
en terrenos predispuestos por la sífilis o el alcoholismo. 

Las grandes plagas se juntan y se suman: la lucha 
contra una de ellas lleva siempre a la lucha contra 
todas. 

En esas localizaciones: boca y laringe principal- 
mente, es el sexo masculino el que sufre el más serio 
ataque, j El sexo femenino paga bastante tributo 
con el cáncer del útero ! 

Es necesario que el hombre y especialmente el 
hombre de más de 40 años se vigile a sí mismo, que 
evite en lo posible las sustancias irritantes que trau- 
matizan sus mucosas, y entre las cuales el alcohol 
y el tabaco guardan puesto de honor. Es necesario 
especialmente que preste atención a las menores 
modificaciones de apariencia de la mucosa lingual o 
bucal; al menor síntoma anormal: en la nariz, co- 
rrimiento sanguíneo, obstrucción progresiva de un 
lado de la nariz, pequeños dolores persistentes; 


93 — 



en la boca, pequeños hemorragias, trastornos a la 
deglución, pequeños dolores persistentes, pequeñas 
ulceraciones que están o no en la vecindad de un 
diente cariado; para la faringe inferior o laringe, tras- 
tornos al tragar, pequeñas emisiones sanguíneas, 
ronqueras persistentes, a veces acompañadas de 
alguna dificultad respiratoria. 

Otras veces esos síntomas que pueden denotar 
la presencia de un cáncer en un período local, fre- 
cuentemente curable sobre todo en algunas localiza- 
ciones como la laringe y el labio, son precedidos por 
la existencia de cierta modificaciones en las mucosas 
que sin ser el cáncer mismo constituyen un sitio 
preparado para su desarrollo y entre ellas la leucopla- 
sia, la placa blanca, conserva su prestigio. 

La persona que note alguna anormalidad de esta 
clase, debe concurrir a su médico de confianza, y 
en los medios urbanos a médicos especialmente pre- 
parados y el médico tiene el deber de poner toda 
su ciencia y más que su ciencia todo su corazón de 
hombre en la tarea, a veces árdua, de hacer un diag- 
nóstico precoz, solo medio de intentar salvar una 
vida amenazada, y si su preparación al respecto no 
es suficiente, tener la nobleza de remitirlo pron- 
tamente a quien sepa y pueda tratarlo sin hacer 
esos desgraciados tratamientos de prueba que no 
hacen más que quitar las pocas o muchas probabi- 
lidades de salvar la vida a un semejante. 

El cáncer bucal, faríngeo, nasal y laríngeo, como 
el cáncer en general es de comienzo poco ruidoso. 
He disimula, por la ausencia de dolores que reserva 
para torturar hasta la desesperación al pobre pa- 
ciente durante los últimos meses de su vida. 

En la lucha contra el cáncer no debemos oponer 
los medios terapéuticos unos a los otros. Ellos se 
complementan y se ayudan. 


— 94 — 



Es así que en ciertas localizaciones la cirugía 
podrá conservar su primer puesto, sola o comple- 
mentada con las radiaciones, mientras que en otras 
son éstas las indicadas. 

El grado de la lesión puede variar las indicaciones. 

Tomemos el ejemplo del cáncer larngeo: Pequeño 
y desarrollado en el interior de la laringe puede ser 
curado mediante una operación no mutilante ( tene- 
mos una serie de casos tratados en estas condiciones ), 
y pueden también ser curados aunque menos segura- 
mente por las radiaciones. De un desarrollo regular 
o aún bastante grande, pero no saliendo del interior 
del órgano,puede ser curado por una intervención mu- 
tilante, la estirpación de la laringe, operación que 
da un porcentaje ínfimo de muertes operatorias, de 
tal manera que en nuestra estadística de los 5 últimos 
años sólo hay a lo más 1. Mgs avanzado, pasando los 
límites del órgano, puede extirparse éste; pero la 
reproducción se presenta con frecuencia. Aquí las 
radiaciones pueden prestar alguna ayuda. En los 
grados mayores sólo a ella se recurrirá a veces como 
paliativo y aún en ciertas formas un retroceso más 
o menos largo, con cura aparente o aun la curación 
pueden excepcionalmente presentarse. Y ese hombre 
fumador, a veces sifilítico, que después de los 40 
años de la vida nota una ronquera persistente, habi- 
tualmente sin dolor, tendrá tanta mayor probabilidad 
de conservar su vida y aún su órgano, cuanto más 
pronto se someta al examen de un médico competente, 
que valorando los progresos de la cirugía y de las 
radiaciones, lo ponga en las manos de la persona o 
de la institución que sean capaces de devolverlo a 
la sociedad como elemento útil y activo. 

Justo M. Alonso. 

Diciembre 20 de 1930. * 


— í>5 — 




CONFERENCIA 

del 

Doctor Diego Martínez Olascoaga 

Señores, Señoras: 

2sunca hemos compartido el exagerado pesimismo 
de quienes se empeñan en desconocer el progreso 
moral de la humanidad actual. A nuestro modo de 
ver, por muchas que sean las imperfecciones y las 
injusticias que subsisten aún, no puede negarse la 
existencia de otras manifestaciones que traducen 
su mejoramiento efectivo. Nos es dado, en efecto, 
observar a diario, fenómenos en el orden social 
absolutamente característicos de nuestra época y 
cuya elevada idealidad no ha sido superada en nin- 
guna otra etapa en la historia del hombre. 

Uno de ellos, quizá de los más significativos, lo 
constituye la espontánea y vigorosa reacción de la 
colectividad, frente a los males que en ella hunden su 
raíz destructora. Una palabra valiente y honrada 
es suficiente para unir los corazones en el deseo 
ferviente de realizar el bien común. Se dice: 
lucha contra la tuberculosis, lucha contra la morta- 
lidad infantil, lucha contra el cáncer, y los hombres 
se alistan animosa y voluntariamente para la gran 
campaña incruenta. Grandes y chicos, sabios e igno- 
rantes, impulsados por una fuerza irresistible, frente 
a las viejas lacras humanas oponen la cohesión y 
pujanza de un gran espíritu solidario. 


— 97 — 



La Asociación Uruguaya de Lucha Contra el Cáncer, 
constituye una de esas agrupaciones de hombres, 
cuya voluntad está siempre tendida en el esfuerzo 
de realizar el bien social. 

Con infatigable tesón, combate un mal misterioso 
y voraz, que desde épocas inmemoriales gravita 
sobre los hombres como un destino fatal. Su arma 
más eficiente es la propaganda: divulgando verdades 
científicas en forma comprensiva para todos, permite 
advertir el peligro o conjurar el mal ya contraído * 

Para realizar intensivamente esta finalidad ha 
organizado esta semana, durante la cual, valiéndose 
de los más diversos medios, trata de infundir al 
pueblo el temor comprensivo y la alarma oportuna, 
con el objeto de aumentar el número de diagnósticos 
precoces, condición indispensable en la actualidad, 
para el éxito de los resultados terapéuticos. « El 
problema de la curación del cáncer — ha dicho el 
ilustre cirujano francés J. L. Faure — no es hoy una 
cuestión de doctrina, sino de propaganda.» 

Es en nombre de esta institución benemérita, 
que tenemos el honor de dirigir por intermedio de 
esta difundida broad-casting, una sencilla diser- 
tación sobre el cáncer genital femenino. 

* 

* * 

- 1 

Las estadísticas de los más diversos países y au- 
tores demuestran que la localización del mal cance- 
roso en los órganos sexuales de la mujer y en sus 
anexos, constituye un elevadísimo porcentage dentro 
de la cifra global de morbilidad por esa afección. 

Ésta verdad bastante difundida actualmente, 
lejos de producir la tan temida cancerofobia de la 
que nos han hablado algunos colegas, no impide 
que la mayoría de las enfermas afectadas lleguen a 
los servicios clínicos o a los consultorios privados, 


— 98 — 



bastante después de haber ultrapasado el período 
de curabilidad para los medios de que disponemos. 

ISTo se dirá, sin embargo, que el cáncer genital 
femenino, sobre todo en su localización uterina, es 
un mal cáncer. Todo lo contrario. En la actualidad 
se puede afirmar sin reticencias que la gran mayoría 
son curables en su período inicial. Esto que digo, 
lo afirman los médicos especialistas más autori- 
zados, y es problable también, que gracias a la pro- 
paganda no lo ignoren la mayoría de las mujeres 
medianamente cultas. 

¿ Por qué, entonces, ocurre el hecho desalentador a 
prima facie, constatado por el profesor Pouey en 
una comunicación reciente y del que somos testigos, 
asimismo el Prof. Butler y sus colaboradores del 
Instituto de Eadiología, de que en el número de 
enfermas que se ponen en asistencia en la actualidad 
tan reducido es aun el porcentage de casos inci- 
pientes y, por lo tanto, curables ? 

En nuestra opinión, dos causas concurren en nuestro 
ambiente, más que en ningún otro, a dificultar el 
diagnóstico precoz, que tan beneficioso sería. 

,En primer término anotamos la manera deficiente 
con que se observan la mayoría de nuestras mujeres, 
aún las que poseen alguna educación, y en segundo 
término, la resistencia que generalmente se ofrece 
al examen ginecológico, al que se considera por 
ignorancia y por prejuicio, como una tortura moral 
a la que sólo deben someterse en casos extremos. 

Estos rasgos de nuestra psicología femenina deben 
ser modificados urgentemente si se quiere evitar que 
sigan inmolándose estérilmente infinidad de mujeres 
cuya desaparición inevitable dejará silenciosos y 
tristes muchos hogares que hoy son felices ! 

La mujer debe observarse minuciosamente. Su 
organismo delicado y complejo, fuente inagotable 
y profunda de la vitalidad de la especie, está some- 


— 99 — 



tida a cada paso a hondas perturbaciones biológicas 
que, fácilmente, pueden desviarse hacia la enfermedad. 

El ritmo menstrual, sobre todo, debe ser motivo 
de particular atención. Toda alteración en su fre- 
cuencia, cantidad, duración, etc., deben hacer pensar 
en la posibilidad de un trastorno vitalcuya naturaleza 
conviene averiguar. En esa vigilancia inteligente 
deben educar las madres a sus hijas, y cuando sea 
necesario, conducirlas al médico, para vencer desde 
temprano un pudor que no tiene razón de ser y que 
en todas las épocas de su vida puede costarles muy 
caro. 

El cáncer femenino suele localizarse con prefe- 
rencia en el útero y en la glándula mamaria; con menor 
frecuencia en la vulva, la vagina y el ovario. Para todas 
ellas, un hecho domina su sintomatología que la mujer 
debe grabarse en la memoria como una sentencia 
salvadora: en su etapa inicial de desarrollo — aqué- 
lla en la que pueden curarse — estos cánceres son 
indoloros. Es precisamente la ausencia de dolor, 
cuando se observa una pequeña induración del seno 
o upa pérdida de sangre fuera del período, lo que debe 
alarmar. En estos casos el dolor es el síntoma de la 
derrota orgánica, que nadie debe esperar ! 

¡ No hay que cansarse de repetir esta observación, 
cuya ignorancia produce los mayores desastres ! 

A esta ausencia de sufrimiento inicial hay que agre- 
gar otra circunstancia igualmente importante: el 
gran síntoma positivo, el único tal vez que puede 
advertir el peligro; la hemorragia que se produce 
durante y sobre todo fuera de la menstruación, la 
hemorragia que se presenta algunos meses o años 
después de haberse retirado la misma; la hemorragia 
que provocan en un momento cualquiera la simple 
introducción de una cánula o el uso del matrimonio; 
esa hemorragia es de escasa cantidad la mayoría de 
las veces y es precisamente su escasez lo que debe 


— 100 — 



despertar la sospecha que solamente un examen mi- 
nucioso, y directo puede disipar. ¡ Cuando se produzca 
la hemorragia grave o cuando aparezca el corri- 
miento fétido, ya poco habrá que h^cer ! 

La mujer inteligente y observadora puede ir más 
allá, realizando una verdadera profilaxis de la en- 
fermedad de que hablamos. En la actualidad, no 
se conoce la causa del cáncer, pero se sabe que exis- 
ten estados que predisponen a su aparición; curados 
a tiempo, tenemos grandes probabilidades de evi- 
tarlo. Un hecho interesantísimo puede aclarar nues- 
tro concepto: no se ha visto nunca, un cáncer del 
cuello uterino, injertarse en una cervicitis crónica 
tratada por la cirugía ... es decir , radicalmente- 
tratada. 

La mujer, pues, debe saber para su defensa que hay 
que curar radicalmente, y no con medicaciones ano- 
dinas, las viejas cervicitis con abundante flujo, 
las leucorreas irritantes y los pruritos rebeldes, sobre 
todo cuando se presentan en personas de alguna 
edad; que conviene extirpar los quistes y tumores del 
ovario cualquiera sea su naturale¡za, puesto que su 
degeneración maligna puede efectuarse en forma 
insospechada; que sin demora debe llamar la atención 
sobre las tumefacciones indoloras de la glándula 
mamaria, los eczemas de la piel, de la areola, la 
salida de sangre por el pezón y la existencia de anti- 
guas inflamaciones de la glándula que persisten inde- 
finidamente. 

En todos estos casos, una oportuna consulta al 
médico, dará como resultado una respuesta negativa 
y tranquilizadora o una intervención medicamentosa 
o quirúrgica, las más de las veces, pequeña y lo 
que importa sobre todo: con éxito ! 

; Hay que batir al enemigo, derrotando sus van- 
guardias ! ; Con esta táctica previsora, la victoria 
será más completa y costará menos ! 


101 — 



lío ocuparemos por más tiempo la atención de 
nuestros gentiles radio-escuchas. La circunstancia 
de ser mi disertación una de las últimas a efectuarse 
en esta semana, ha hecho que en ella se repitieran 
conceptos ya expresados por los ilustrados oradores 
que me han precedido. 

Tenemos la convicción, sin embargo, que tratándose 
de este apunto, la repetición no es un defecto, puesto 
que contribuye a grabar en la memoria preceptos 
fundamentales de higiene social. Terminaremos, pues, 
exhortando a las mujeres que nos han escuchado, a 
cooperar en la obra humanitaria en que estamos 
empeñados; prestándole su concurso, tendrán la 
satisfacción de haber contribuido a la felicidad indi- 
vidual de muchos, aumentando en forma segura y 
patriótica, el bienestar del gran hogar del que todos 
nos sentimos tan legítimamente orgullosos, consti- 
tuido por nuestra líbre y progresista República í 

He dicho. 


Diego Martínez Olascoaga. 


Diciembre 20 de 1930. 



SEGUNDA CONFERENCIA 

del 

Dr. Guillermo Rodríguez Guerrero 

« Dos leyes contrarias aparecen hoy día en lucha: 
una, ley de sangre y de muerte que, imaginando 
cada día nuevos medios de combate, obliga, a los 
pueblos a estar siempre prontos para ir al campo de 
batalla; y una ley de paz, de trabajo, de concordia 
y de salud que no piensa sino en libertar al hombre 
de los flagelos que la asedian. La primera no busca 
sino las conquistas violentas; la segunda sólo tiene 
en cuenta el alivio de la humanidad. Esta última pone 
una vida humana por encima de todas las victorias; 
la otra sacrifica cientos de miles de vidas a la am- 
bición de una sola victoria. La ley de la cual nosotros 
somos instrumentos trata de curar los males de esta 
ley de la guerra. ¿ Cuál de las dos triunfará sobre la 
otra ? Sólo Dios lo sabe. Pero lo que nosotros podemos 
asegurar es que «la ciencia francesa se esforzará, obe- 
deciendo a esta ley de humanidad, en ensanchar las 
fronteras a la vida ». Son palabras del gran Pasteur 
extraidas de «Palabras y Pensamientos». Ellas son 
particularmente aplicables a la acción que en este 
momento desarrollamos. 

La A. U. de L. Contra el Cáncer está empeñada 
en una acción que merece todos las simpatías de 
las personas de buena voluntad. El eje de la profi- 
laxis del cáncer lo constituye la educación del pueblo. 


— 103 — 



A la hora actual no hay otra manera de escapar a 
sus peligros que vigilando su aparición. 

. En el interés de enseñar la profilaxis del cáncer 
de la piel habí ía que difundir algunos caracteres ge- 
nerales, aupque sean esquemáticos, insistiendo pre- 
ferentemente sobre diversos puntos cuyo conoci- 
miento juzgo capital. 

Es natural que, esto sobre todo es verdad en la 
circunstancia presente en que nos encontramos: la 
Asociación Uruguaya de Lucha Contra el Cáncer, 
en cuyo nombre tengo el honor de hablar, y que en su 
interés de ser útil a la sociedad en que actúa, ha or- 
ganizado la Semapa del Cáncer, en la cual se en- 
encuentra incluida estas disertaciones por radio, na 
pretepde que nosotros, — sus representantes — ha- 
gamos en esta oportunidad cátedra en el sentido 
académico. Sólo nos ha solicitado que contribuyamos 
a popularizar las nociones por cuyo conocimiento 
la población pueda precaverse, evitando los peligros 
de tener que sufrir las consecuencias deplorables 
de aquella enfermedad. 

En ese sentido, pues, juzgo que la mejor manera 
de aprovechar este breve momento en que converso 
con los radio- escuchas del País es ocupándome de 
los siguientes puntos: l.° causas más frecuentes y 
que se admiten, en general, si no como determinan- 
tes absolutas, como coadyuvantes esenciales en la 
aparición del cáncer de la piel; 2.° regiones de la 
piel humana en que, más frecuentemente, v estos se 
desarrollan, y 3.° curabilidad del cáncer de la piel,, 
es decir, eficacia de los medios terapéuticos actuales. 

l.° Causas que influyen en la aparición del 

CANCER DE LA PIEL. 

A pesar de los considerables progresos realizados 
por la histología, por la bacteriología y la parasitología, 
por la bioquímica y la medicina experimental, nos- 
otros no hemos avanzado mucho desde hace 40 años 


— 104 — 



respecto a la naturaleza íntima o al origen biológico 
del cáncer en general. Las esperanzas que en un 
momento se cifraron en el rol que las eoccidias, y 
más tarde los demodex, podían desempeñar en él 
desarrollo de los cánceres, se desvanecieron luego. 

Nada sabemos, pues, respecto de la naturaleza 
íntima de esta enfermedad: ignoramos si es micro- 
biana, si es parasitaria, si tiene su origen en algún 
eslabón del sistema nervioso, si su causa primera 
reside en la íntima alteración bioquímica de los hu- 
mores, etc. Pero eso no impide que se conozca, y que 
se conozca bastante bien, cómo influyen en su des- 
arrollo ciertas enfermedades, ciertos hábitos, el desem- 
paño de algunos oficios o de ciertas profesiones. 
Probablemente estos elementos no constituyen sus 
causas esenciales, pero juegan el importante rol 
de coadyuvar de modo muy fundamental. 

Ya mencioné en mi disertación anterior, hecha el 
jueves último, lo que en Dermatología se conoce 
con el nombre de precáncer, o enfermedades pre- 
cancerosas de la Piel. Enumeré entonces con algún 
detalle, la mayor parte de las enfermedades cutáneas 
que preparan el le,cho de lo que más tarde serán 
diversas formas de Cánceres de la Piel. Describí, 
pues, en esa oportunidad un grupo de causas que 
favorecen, o acaso determinen ellas mismas manifesta- 
ciones variadas de esta enfermedad. No lo repetiré 
hoy. 

Me ocuparé, pues, de otros agentes que influyen 
en el desarrollo de la enfermedad refiriéndome, 
como es natural siempre a la Piel, por ser el asunto 
de mi especial competencia. 

La edad juega un rol importante. No se admite 
hoy lo que se sostenía hace 20 años que el Cáncer de 
la Piel era una enfermedad de la vejez. No. Hoy se 
sabe que, en todo caso, una forma de Cáncer, el más 
frecuente, es cierto, el epitelioma, no digamos que 



es el privilegio de las personas de edad, pero es eice- 
sivamente frecuente en la edad madura: después 
de los 40 años, que de ninguna manera se puede ad- 
mitir que a eso se llame vejez. 

Bien que alguna vez se ven epiteliomas en per- 
sonas más jóvenes, aún. Pero es raro. 

Algunas otras formas de Cáncer de la Piel, mucho 
menos frecuente: los nevucarcinomas, por ejemplo, 
pueden desarrollarse en una edad mucho más tem- 
prana, mismo en la niñez. 

El sexo juega también su papel. Se sabe que los 
Cánceres de la Piel son más frecuentes en el hombre 
que en la mujer. 

El traumatismo desempeña una función muy impor- 
tante en el desarrollo de los cánceres cutáneos. 
Son, en efecto, las partes de este órgano más expues- 
tas a los diversos agentes traumáticos los que son 
más frecuentemente afectados. Es, en general, la 
Piel de la cara y dorso de la mano las que, según la 
mayoría de las estadísticas, pagan un mayor tributo 
al mal, como lo diremos en detalle dentro de un 
momento. Pero es dentro de ciertas profesiones 
donde hay mayor número de cánceres de la piel de 
la cara: marinos, agricultores, cocheros. En ellos 
se nota, también en general, que la piel de su cara 
se hace senil, que envejece más precozmente. ¿ Por 
qué ?. Ignoramos su íntima razón. 

Es posible que los traumatismos jueguen un rol 
disminuyendo la fuerza de resistencia de la trama 
conjuntiva en presencia del poder proliferante exal- 
tado de los epitelios, o que un germen desconocido, 
encontrara así un campo fértil donde desarrollarse 
y proliferar. Y, ¿ qué rol debemos asignarle a la luz ? 

La luz parece ser uno de los agentes más activos 
de la degeneración epiteliomatosa. O, dicho de otro 
modo, el cáncer de la cara, la parte de la piel del 
hombre que recibe más directamente y más cons- 


— 106 — 



tantemente la luz, es la que paga mayor tributo 
de todas las regiones del cuerpo, sobre todo, en los 
hombres que trabajan a la intemperie. 

La irritación local, sea mecánica o química, tiene 
también importancia considerable en el desarrollo 
de las neoformaciones cancerosas. 

La prueba, la ofrece la frecuencia del cáncer en los 
puntos que durante mucho tiempo son objeto de 
un contacto con un agente físico o químico. 

El cáncer del labio inferior en los fumadores de 
pipa, desarrollado en el preciso lugar donde se tiene 
el hábito de ubicar la pipa; el cáncer de la piel de 
la nariz que en el curso de la vida es objeto de nume- 
rosos pequeños traumas repetidos. 

Las asperezas de los dientes producen el mismo 
fenómeno en el cáncer de la mucosa bucal. 

2.° Regiones de la piel humana en que con 

MAS FRECUENCIA SE DESARROLLAN CÁNCERES. 

Las diversas estadísticas realizadas a este respecto 
nos enseñan hechos de mucha importancia. Primero, 
que la piel que ordinariamente está descubierta 
es infinitamente más vulnerable que la que ordi- 
nariamente está cubierta. La piel de la cara y el 
dorso de las manos es más frecuentemente afectada 
que el resto de la piel del cuerpd. 

Segundo, que la piel que está en la proximidad 
de los orificios naturales ocupa el segundo puesto 
dentro de cualquiera de los territorios supramencio- 
nados. Dentro de la cara, piel descubierta, de ordi- 
nario la piel próxima al borde de los labios, los ori- 
ficios nasales y los párpados son los puntos prefe- 
ridos. Misma constatación para la piel cubierta, según 
nuestros hábitos actuales en materia de vestidos. 
Según la estadística hecha por el Doctor Butler 
sobre 1302 casos de cánceres de la Piel, 


— 107 — 



88 % es decir 1157 son de la cara. 60 casos corres- 
ponden a la piel ordinariamente cubierta 
De los 1157 cánceres de la cara, 

267 pertenecen al labio, 

404 a la piel de la nariz, 

117 a los párpados y 
245 a las mejillas. 

Besiner hace 30 años publicó un esquema tradu- 
ciendo en números la frecuencia de los epiteliomas 
de lá cara según las diversas regiones: la piel de la 
nariz es la que paga más fuerte tributo, lleva el X.° 4, 
luego vienen los labios y los párpados con el JST.° 
3, le siguen enseguida la mejilla y la región temporal, 
con el N.° 2, etc. 

3.° E^CACIA DE LOS ELEMENTOS TERAPEUTICOS 
ACTUALES, PARA LOS CÁNCERES DE LA PIEL. 

Ya es una verdad demasiado conocida la de que las 
armas con que la medicina se defiende contra el 
Cáncer, confirmado desde el punto de vista del diag- 
nóstico, son los Rayos X, el Radio y la Cirugía. 

Por otra parte, se afirma frecuentemente que el 
Cáncer, es en su principio una enfermedad local y, 
en ese período, curable. Esa es una afirmación de 
una gran importancia y que merece ser explicada, 
pues su explicación aclarará nuestro sano optimismo. 

Esa verdad, es sobretodo verdad, cuando se re- 
fiere a los cánceres de la piel, y debido a que aquí 
es una verdad comprobable en sus diversos aspectos, 
es que se deduce que también debe ser cierto para 
el Cáncer localizado en los demás órganos. 

En efecto, se puede comprobar de un modo tan 
severo como si fuera una experiencia de Laboratorio 
que toda lesión de la Piel, sea accidental o experi- 
mental, que se sorprende en los primeros estadios 
de su desarrollo canceroso, es decir, cuando esa 
lesión empieza a merecer el nombre de epitelioma, se 
cura de un modo tan simple y tan seguro, como es 


— 108 — 



simple resolver cualquier problema elemental de 
medicina. Como las lesiones de la piel se pueden 
ver desde sus primeras manifestaciones y se puede 
seguir su marcha al microscopio de una manera 
metódica, se induce de todo esto que si los demás 
cánceres de los demás órganos no tienen alguna 
circunstancia que los diferencia fundamentalmente 
de éstos, tienen ellos que comportarse desde el punto 
de vista terapeútico en la misma forma, es decir, 
deben ser igualmente curables, si aparece un pro- 
cedimiento que permita hacer tan precozmente su 
diagnóstico como es posible hacerlo en la piel, que 
se tiene a la vista. 

Por otra partej todas las características histoló- 
gicas y biológicas que hasta ahora se le conocen a 
esta enfermedad hacen pensar que son absolutamente 
idénticas. 

Esa es la explicación de nuestro optimismo que 
todos tienen que admitirlo como bien inspirado. 
Y esa es la causa y la explicación de por qué la Aso- 
ciación Uruguaya de Lucha Contra el Cáncer insiste 
en esta propaganda de divulgación, pues el eje de 
la proñlaxis del Cáncer es la educación del público. 

Somos pues los representantes de la ley de paz, 
de trabajo, de concordia y de salud, de que hablaba 
el maestro. 

He dicho. 

Guillermo. Rodríguez Guerrero. 

Diciembre 20 de 1930. 


— 109 — 




DISCURSO 

del 

Doctor Juan Andrés Cachón 

Los que hacen propaganda en la lucha contra el 
cáncer no son todos médicos; liay muchos que sólo 
son hombres de buena voluntad que acompañan 
a los médicos en la tarea de vulgarizar tanto los daños 
que produce esa enfermedad cuanto la posibilidad 
de curarla por diferentes procedimientos, siempre 
que la intervención del médico sea provocada en 
forma precoz, esto es, en los primeros tiempos de 
la aparición del mal. 

Los médicos afirman que en los períodos iniciales 
de la enfermedad su curación es posible y sea por 
procedimientos quirúrgicos, sea por la' aplicación 
del radio, dan ellos todo género de seguridades en 
cuanto a que el mal se combate. 

Teniendo esto en cuenta, ya se ve que no es una 
función de alarma y de terror la que desempeñan 
quiénes se han jmesto a luchar contra ese flagelo. 

No son mensajeros del dolor y de la muerte. 

Son más bien voceros de la esperanza y del bienes- 
tar que solo quieren que las personas que sospechen 
encontrarse afectadas por un mal que puede ser 
grave, no pierdan su tiempo dejando que el mal 
tome cuerpo y se apresuren a consultar a su médico 
para que éste, o las tranquilice en el sentido de afir- 
marles *que no tienen ningún síntoma canceroso 
o las someta inmediatamente a una curación que 


— lil — 



se tiene por radical y cierta en los comienzos de la 
en|ermedad. 

La institución vive y se desarrolla gracias a la 
desinteresada contribución de muchas personas que 
la ayudan con dinero y de otras que la ayudan con 
su esfuerzo y su labor tesonera, descontando el 
concurso de los médicos, porque éstos, sí, son los 
llamados a curar el mal y ya sea en sus clínicas par- 
ticulares, ya sea en el Instituto de Radiología y en 
los hospitales ponen al servicio de los enfermos toda 
su ciencia y su amor a la humanidad. 

Pero es necesario que el pueiblo coopere a la reali- 
zación de los fines altamente ñlántropicos que 
persigue la institución y que ayuden con su dinero 
los que pueden hacerlo y otros con su propaganda 
y sus consejos a los enfermos que no deben perder 
un momento para consultar al médico ante el menor 
síntoma sospechoso y también llevándoles una pa- 
labra de esperanza y de optimismo, pues deben saber 
que encontrarán en el médico quién cure sus males 
o disminuya los daños que la enfermedad causa al 
organismo. 

En la ciudad esto es sencillo desde que los recursos 
médicos están al alcance de todos y en Montevideo, 
principalmente, el Instituto de Radiología está al 
servicio aún de los más necesitados. 

En campaña es dqnde probablemente se necesita 
una mayor comprensión de la necesidad de atacar 
el mal. 

Faltan allí a veces los recursos médicos y falta 
por encima de todo el cuidado al organismo que se 
abandona y se perjudica debido a la incuria e indi- 
ferencia conque se miran ciertas cosas. 

Para sus habitantes, sobre todo, es más necesaria 
esta propaganda que gracias a la difusión de la radio 
puede llegar hasta las fronteras y menesteres que 
dos pobladores del campo abandonen sus prejuicios 


— 112 — 



y se preocupen más de su organismo para defenderlo 
de un enemigo constantemente en acecho. 

Vaya para ellos esta reminiscencia criolla. 

El Arroyo del Tigre, de mis pagos, hace unos años, 
cuando venían los inviernos llovedores abría las 
vertientes de sus barrancas que se transformaban 
en tembladerales o pantanos. 

En uno de esos inviernos de abundantes lluvias 
Eamón volvía del pueblo, por la noche, dirigién- 
dose a la estancia, silbando bajito tal vez algún estilo 
criollo o canturreando, también por lo bajo, algún 
verso de pericón. 

La tranquera de entrada a la estancia estaba sobre 
un lienzo de alambrado que cerraba un seno del 
arroyo al fondo del cual se encontraba el paso. 

La noche obscura y de densa cerrazón producía 
el natural efecto, bien conocido en Campaña, de 
aumentar el tamaño de los objetos. 

Abierta la tranquera del alambrado dirigióse 
al tranco hacia el paso; pero, observó entonces con 
extrañeza y con cierta preocupación que una sombra 
blanca se corría rápidamente hacia su derecha y se 
situaba en el paso. 

Sujetó su caballo, se detuvo y observó aquello. 

La sombra blanca retrocedió lentamente y se 
dirigió de nuevo a la rinconada del alambrado donde 
primeramente se encontraba. 

Taloneó Ramón su caballo nuevamente y apenas 
se hubo movido vió que la sombra blanca siempre 
rápida se ponía otra vez en el paso, precisamente 
en el lugar donde él tenía que cruzar el arroyo. 

Añora la sombra aparecía mucho más grande, 
Cubría un espacio mayor y parecía que interceptaba 
completamente el camino. 

Detuvo de nuevo Ramón su caballo pero ya no 
•esperó más: sacó rápidamente la pistola de la cintura, 


— 113 — 



Apuntó al fantasma blanco que le había tomado el 
paso e hizo fuego. 

Oyóse de inmediato el chapoteo en el barro y el 
ruido característico de los animales al sacar las ex- 
tremidades de un medio pantanoso, hasta que re- 
cortada la silueta del fantasma sobre lo alto de la 
barranca, Eamón pudo observar que la sombra ' 
blanca, era la yegua madrina de la tropilla que, cor- 
tada de sus compañeros, había quedado del otro 
lado del paso mientras estos se encontraban en la 
margen opuesta del arroyo. 

Valga el recuerdo lo que valiere, que sirva él 
para que los criollos que escuchan, piensen en la 
necesidad de hacer fuego sin mayores demoras so- 
bre el fantasma del cáncer que puede aparecer en su. 
camino y que, a semejanza del tiro de Ramón, 
abriguen la esperanza de que más de una vez ha 
de ser la yegua madrina que va a unirse a sus 
compañeros y no el fantasma terrorífico del cuaL 
tendría que dar cuenta la ciencia del médico. 

Juan Andees Cachón 


Diciembre 21 de 1930. 



DISCURSO DE CLAUSURA 

del 

Doctor Eduardo J. Couture 

La Asociación Uruguaya de Lucha Contra el Cán- 
cer clausura con estas palabras, la jornada que lla- 
mó « Semana de Defensa Anticancerosa ». 

Como en la parábola bíblica del sembrador, te- 
nemos la convicción que la semilla de nuestra pré- 
dica ha caido simultáneamente en tierras propicias, 
en surcos de indiferencia y en campos de hostilidad. 

Y era lo lógico. La vida que es diferenciación, 
que es desigualdad y es lucha, no puede colmarse 
en el deseo de unificar todas las voluntades. 

Pero tenemos una palabra de agradecimiento 
para los que creen en esta obra. Tenemos un verbo 
de acción para encender a los indiferentes y una 
razón convincente para los que no creen en la efi- 
cacia de esta función. 

Si alguien pensó alguna vez que la propaganda 
de la Asociación atemoriza y alarma injustificada- 
mente, le repetiremos la palabra de nuestros amigos 
los médicos: que el cáncer es un designio inexorable 
de la naturaleza oculto en la bruma de sus infinitos 
incomprensibles misterios. Que nadie lo adquirió 
por temor ni sugestión. 

Y si alguien sintió alguna vez una congoja de dolor 
por el alerta, que nos perdone como un homenaje 
a la elevada finalidad que se persigue. Ya lo hemos 
comprendido, y lo hemos lamentado. Como el ca- 


— 115 — 



cique de la leyenda, que combatía durante el día, 
y por la noche, en el silencio penumbroso de su tienda, 
lloraba las víctimas de sus combates, también nos- 
otros liemos sentido el dolor de algún apenado por 
un recuerdo ingrato. Y yo que lo siento profunda- 
mente, porque me sangra aún la herida de un espí- 
ritu infinitamente amado que cayó vencido por el 
mal inexorable, soy el primero en apretar el corazón 
y elevarlo sobre mí mismo para cumplir un mandato 
superior de mi conciencia. 

A los indiferentes les diremos que no se concibe la 
quietud como no sea para planear la acción. 

La vida no espera y es demasiado breve para que 
el guarismo de un día se malogre en una paz injus- 
tamente adquirida. Los ritmos del mundo, como 
en ]'“s poemas de Walt Witman, nos impulsan cons- 
tantemente y obran con fuerza sobre nosotros en una 
nunca detenida invitación al trabajo. Cada uno en 
la modalidad de su temperamento, sea con el brazo, 
con el verbo y con su contribución económica, tiene 
un sitio en esta falange alistada para repetir un himno 
de amor y de consuelo. 

Y, finalmente, a los que comprenden el alcance 
de esta obra, les diremos que está con ellos nuestra 
gratitud. Es gracia infinita saber comprender, por- 
que de ella puede decirse — glosando la frase de Goe- 
the — que sólo tiene derecho a esa gracia quien 
sabe aplicarla penetrando todos los días en todas 
las pequeñas cosas que giran en torno nuestro. 

La propaganda anticancerosa no es — para los que 
no somos ni seremos nunca médicos — una finalidad 
de la vida, ni siquiera una vocación exclusiva. 

Cada uno de los hombres y mujeres que, una vez 
por semana, nos reunimos en torno de una mesa 
para resolver los detalles de esta obra que toca 
todos los horizontes del País, reproducimos, en el 
cuadro del espíritu, a aquel filósofo de la esclavitud 


— lio — 



que aprovechaba las pausas de su trabajo agobiante 
para depurar su espíritu en la escritura de las má- 
ximas que oyera de los labios dulcísimos y encendidos 
de Zenón. 

Hay en esta obra, un depurado concepto del espí- 
ritu humano y un dignísimo sentido de la vida. 
No es función de temor ni de amargura. Es más 
bien, salmo de esperanza. Hemos pedido a la Ciencia, 
en la persona de nuestros médicos amigos, la palabra 
de verdad. Y en nombre de esa verdad, que es la 
verdad de hoy, que felizmente no es la misma verdad 
de ayer y que quién sabe si será la verdad de mañana, 
hemos llevado a todos los confines de la patria, el 
verbo de amor y de esperanza. 

Y si mañana la Ciencia cambiara su verdad — 
porque la Ciencia, como el escultor que maneja 
con sus dedos recios la arcilla plástica, gusta de des- 
truir mi día lo que la víspera fué la exaltación de su 
genio — ; si nos cambiara, decía, su verdad de hoy, 
esto no nos descorazonaría ni traería a nuestro espí- 
ritu la negrura de un arrepentimiento. 

Antes bien, nos obligaría a que pidiéramos la 
fórmula de esa nueva verdad, y para hacerla llegar 
a todos los hombres que sufren, para darles un alivio, 
un consuelo y una esperanza, correríamos por todos 
los campos y por todos los pueblos, trasmitiéndonos 
de mano en mano, la antorcha encendida, llameante 
y promisora de la nueva verdad. 

Señores: la Semana del Cáncer está terminada, 
y con ella la labor de este año de fiesta para la Patria. 
Para todos los que colaboraron en ella, nuestra 
palabra de gratitud. Para la Prensa, instrumento 
maravilloso del progreso; para las estaciones de 
Radiodifusión, que imprimieron a nuestras palabras 
el ritmo de una fantástica cabalgata hacia el reino 
iluminado de los astros; al Estado que supo compren- 
der y apoyó moral y materialmente esta obra;. 


— 117 — 



a los médicos, a los hombres de buena voluntad que 
están espiritualmentecon nosotros, infinitas gracias. Y, 
ahora, haremos una pausa, que será Pascua de tranqui- 
lidad, ,y durará dos meses, para iniciar el año entrante 
en el mes de marzo, la marcha en apretada falange 
hacia el futuro. La maciza columna de hombres y 
mujeres, acercados hombro contra hombro y 
corazón contra corazón, que ii>á como el pueblo ruso, 
en la ópera heroica de Moussorgsky, cantando en 
voz alta hacia el porvenir, el aire de una nueva ilu- 
sión, de un maravilloso anhelo, de un conciente 
optimismo y de una imperecedera esperanza. 

He terminado. 


Eduardo J. Couture. 


Diciembre 21 de 1930 



Autoridades 

de la Asociación Uruguaya 
de Lucha Contra el Cáncer 




COMITE EJECUTIVO 


PRESIDENTE 
Ing. José Serrato. 

VICE-PRESID ENTES 

Sr. Juan Cat. ( * ). 

I)r. Teófilo D. Piñeyro. 

Dr. Julio Etchepare. 

Dr. Juan A. Cachón. 


SECRETARIOS 


Dr. Eduardo J. Couture. 

Dr. Guillermo Rodriguez Guerrero. 
Dr. Alfonso C. Frangolla. 

Sr. Enrique Rogberg Balparda. 

TESORERO 

Sr. Isidro Fynn. 

TESORERO-CONTADOR 
Sr. Francisco Canale Sívori. 

VOCALES TITULARES 


Dr. Santin Carlos Rossi. 



Dr. Rodolfo Mezzera. 

Dr. Eduardo Blanco Acevedo. 

Dr. Juan C. Mussio Fournier. 
Dr. Afilio N arando. 

Esc. Héctor A. Gerona . 

Sr. Ruperto Butler. 

Dr. Roberto Berro. 

Sr. Felisberto F. Garámbula. 
Sr. Eugenio J. Plottier. 

Sr. Juan G. Gómez Folie. 

Dr. Carlos M. Ibarlucea. 

Dr. Salvador Estradé. 

Dra. Paulina Luisi. 

Dr. Héctor H. Muirlos. 

Dr. Alberto Mané. 

Dr. Juan E. MoreUi. 

Sr. Werner Quinclce. 

Sr. Federico P. Arrosa. 

Sr. Manuel Acosta y Lar a. 

Dr. Juan Carlos Oreggia. 

Dr. Justo M. Alonso. 

VOCALES SUPLENTES 

Dr. Fjduardo Bastos. 

Sr. Ricardo Butter. 

Sr. Sebastián Rossello. 

Sr. Carlos Gutiérrez. 

Sr. Adolfo N. Pareja. 

Sr. Arturo Strauch. 

Dr. Ramón Mora Magariños. 


— 122 — 



Sr. Carlos A. Vanrell. 

Sr. Arturo Davie. 

Sr. Guálberto U rr estar azú. 

Dr. Carlos Z timarán Ar ocena. 
Sr. Isidro Viaña. 

Dr. Juan Blengio Rocca. 

Dr. Ricardo J. Acosta. 

Sr. Hugo Grindley. 

Sr. Alejandro Victorica. 

Sr. Florencio Michaelson. 

Sr. Roberto Uriarte. 

Sr. Jorge Arocena. 

Sr. Alberto Vitelli. 

Dr. Agustín Aguerre ( hijo ). 
Dr. Gabriel A. Real de Azúa. 
Sr. Báldomero Tellechea. 

Sr. Juan José de Aguiar. 
Arq. Horacio Acosta y Lar a. 
Dr. Francisco Brito del Pino. 
Dr. Mario C. Genta. 

Sr. José M. Rodríguez Sosa. 
Sr. Luis Fj. Pérez. 

Sr. Augusto Morales. 


COMISION DE PROPAGANDA 

Dr. Alberto Mané, Dr. Carlos Butler, Dra. Paulina 
Luisi, Dr. Alfonso C. Frangolla y Sr. Juan Cat (*) 



COMISION DE RELACIONES DEPARTAMEN- 
TALES 


Dr. Julio Etchepare, (presidente), Dr. Guillermo 
Rodríguez Guerrero y Sr. Enrique Rogberg Bal- 
parda, (secretarios). 


COMISION DE HACIENDA 


Bres. Juan Cat (* ), Isidro Fynn , Francisco Gána- 
le, Sivori y Manuel Acosta y Lara. 


MIEMBROS NATOS 

Director General de la Asistencia P. Nacional, 
Dr. José Mártir ene. 

Decano de la Facultad de Medicina, Dr. Alfredo 
JN T avarro. 

Presidente del Consejo Nacional de Higiene, 
T )r. José Scoseria. 

Director del Instituto de Radiología, Dr. Carlos 
Butler. 

Profesores de Clínica Quirúrgica, Dres. Manuel 
Albo, Alfonso Lamas, Lorenzo Mérola, y Horacio 
García Lagos. 

Profesor de Clínica Ginecológica, Dr. Juan Pou 
Orfila. 

Profesor de Dermatología de la F. de Medicina, 
Dr. José Brito Foresti. 

(*) Fallecido. 



COMISION DE DAMAS 

Presidenta Honoraria: Sra. Aurelia Macció de 
Gampisteguy. 

Presidenta: Sra. Ana Balparda de Butler. 
Vice-Presidentas: Sra. Margarita Uñarte de He- 
rrera, Sra. Maña L. Gómez Gibils de Domínguez, 
Sra Pepita Reyes Lerena de Paysée. 

Secretaria: Sra. Teresa Santos de Bosch. 

Pro -Secretaria: Margarita Gat de Basabe. 
Tesorera: Sra. Gary Young de Storm. 
Pro-Tesorera: Sra. María Luisa M. de Pietra- 
caprina. 


COMISION DE SEÑORAS VISITADORAS. 
Presidenta: Sra. Elena B. de Rogberg. 


COMISION DE FIESTAS 
Presidenta: Sra. Julia Y illegas de Shaw 

COMISION DE PROPAGANDA 
Presidenta: Sra. Margarita Uñarte de Herrera. 

COMISION DE FINANZAS 
Presidenta: Sra. Gary Young de Storm. 
OOMISION DE VIGILANCIA Y ORDEN INTERNO 
Presidenta: Sra. Gorina E. de Susviela Guarch. 


— 125 — 



TOCALES 


Señoras: Celia Alvarez de Amézaga, Mercedes Al- 
gorfa de Algorfa , Renée Usher de Arfagaveytia, Ma- 
tilde R. Larreta de Aguirre, Mercedes Folie de Aro- 
cena, Enriqueta W. de Arfeaga, Carolina Z. de Antuvia, 
María C. Alvarez de Bálparda, Eaydée Cat de Aguerre, 
Valentina Fynn de Ameglio , Marfha Home de Aguiar, 
Sara Shaw Usher de Blanco Acevedo, Livia Sosa 
de Butler, Julia Soudriers de t Butler, Sara Blixen, 
Lina Mayer de Berro, Mercedes Storace de Behrens, 
Ida Larraechea de Brum, Elisa F. de Beisso, María 
U. Pfeiff de Butler, Blanca Nieves Frías de Brum , 
Marfha Costa de Carril, Margarita N. de Christopher- 
sen, Lola Ilarráz Cortinas, María M. Cibils de Caste- 
llanos, Helena Alvarez de Calamet, Angela Alvarez 
de Cat, Sofía Sosa Díaz de Cardozo, Fidela Comparada 
de Durdn, Sara Marfiriné de Decurnex, Carmen Díaz, 
Valentina Butler de Fynn, Amelia R. de García 
Lagos, Elisa Guillot de Gómez, Marfha G. Lagos ds 
Garzón, Erna Capurro de Garda Lagos, Zélmira 
P. G. de Giménez , María Garúa» Lagos de Hughes , 
Sara García Lagos de Hughes , Blanca U. de Heberf , 
María E. Puig de Iglesias, Sofía Platero de Idiarfe 
Borda, Elvira Moratorio de Lussich, Josefa Márquez 
de Morquio, María H. Garzón de Mané, Beatriz 
Harley de Mac Lean, María Josefa A. de Mackinon, 
Amelia A. de Mezzera, Albertina Colombres de Mo- 
relli, Elena Arocena de Muñoz, Lola Lussich de Navarro, 
Josefina Alvarez de Perey, Elena Calamet de Pareja, 
Dolores Estrázulas de Piñeyrúa, María Bálparda de 
Puig, María Josefina Gómez Cibils de Pastori, 
María C. Méndez de Pietracaprina, Carolina Butler 
de Rosello, María Rosa Bazerque de Rossi, María 
Elena Bálparda de Rogberg, Amelia Burmester N. 
de Rodríguez Guerrero, Olga B. de Regules, Lola 


— 126 — 



Losada de Rivera, Esperanza T. de Real de Azúa , 
Sofia Blixen de Sudrez, María Inés Arteaga de Se- 
gundo, Carmen L. de Senra, María Esther E. de Sosa 
Díaz, Luisa Blanco Acevedo de Soca, Sofía Stajano 
de Serratosa, Manuela Herrera de Sálteraín, Sara 
Silva de Scoseria, Blanca Perey de Storace, Josefina 
Perey de Serrato, Carina Rücker de Seré, María 
Zumarán de Shaw, Julia Villegas de Shaw, Mariha 
Pérez Butler de Shaw, J osefina Sicardi de Salterain, 
Sofía Pringles de Serratosa, Carmen Perey de Soneira, 
María Ilarráz de Terra, Elvira Serratosa de Vidiella , 
Plácida Suárez de Villegas , Amelia Arocena de Zu- 
rrarán, Maruja Sosa de Zumarán. 


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INDICE 


l’ág 3. 

Preámbulo 3 

Nómina de los oradores 5 

Discurso inaugural del Ing. José Serrato... 9 

Conferencia del doctor Julio Etchepare 15 

Primera conferencia del Prof. Carlos Butler 25 
Primera conferencia del doctor Alfonso C. 

Frangella 35 

Conferencia de la doctora Paulina LuÍ6Í ... 41 

Primera conferencia del doctor Guillermo 

Rodríguez Guerrero 57 

Conferencia del doctor Ricardo Acosta 63 

Segunda conferencia del Prof. Carlos Butler 71 
Segunda conferencia del doctor Alfonso C. 

Frangella 81 

Conferencia del profesor Justo M. Alonso.. 91 
Conferencia del doctor Diego Martínez 01a6- 

coaga 97 

Segunda conferencia del doctor Guillermo 

Rodríguez Guerrero 103 

Discurso del doctor Juan Andrés Cachón .. 111 

Discurso de clausura del doctor Eduardo J. 

Couture 115 

Autoridades de la Asociación Uruguaya de 
Lucha Contra el Cáncer . 119 


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